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domingo, 8 de julio de 2012

El Pozo De Arán


Soy un Trekkie confeso y convicto desde que ponían la serie Star Trek en la segunda cadena en los años 60. Antes sólo había dos canales de televisión: la primera cadena y la segunda cadena. Así que, no había muchas opciones de zapping. Tampoco había mandos a distancia, por lo que toda la familia aguantaba en el canal sin pestañear. La magia de la tele en pañales. Allí salían cosas tan fantásticas y alucinantes como Viaje al fondo del mar, Perdidos en el espacio, Tierra de gigantes, El túnel del tiempo, Los invasores, UFO y las marionetas de Gerry Anderson. Series que construyeron los cimientos de mi amor hacia la ciencia ficción. En las que los efectos especiales eran precarios, pero lo guiones tenían mucho mensaje.
Star Trek fue una serie de este género creada por Gene Roddenberry, que aquí se tituló “Viaje a las estrellas”. Todo se emitía doblado al español neutro y con el título traducido. Los capítulos trataban sobre la aventuras de la nave Enterprise explorando nuevos mundos. En los episodios se apreciaba la lucha entre el bien y el mal. En aprender de lo desconocido y asimilar las diferencias entre distintas formas de vida. En ayudar al débil y no influir en las civilizaciones con menor grado de desarrollo, como si sus guionistas estuvieran enviando un mensaje ecológico. 


Todo el mundo se acuerda del Dr. Spock y sus orejas puntiagudas. Un ser del planeta Vulcano con una impasibilidad que dejaba a la flema británica a la altura del barro. Con su saludo vulcano: “Larga vida y Prosperidad”. Su inseparable compañero, el Capitan Kirk, el Doctor McCoy y el legendario “Teletransportador”. Aparato que te desintegraba y te hacía aparecer en las coordenadas elegidas, generalmente un planeta lleno de rocas de cartón piedra. Con aquel doblaje latino, que tenía mucho encanto, se transmitían unos valores que han influido en mucha gente de mi generación. Todas las series que venían de fuera, todas tenían ese doblaje grabado en México, con sus giros y palabras exóticas como: emparedado, lastimar, tomar el autobús y ¡caracoles! 
Cada capítulo empezaba con la voz de un narrador solemne: “El espacio, la última frontera. Estos son los viajes de la nave estelar Enterprise a la búsqueda de nuevos mundos, para llegar hacia donde ningún hombre ha llegado jamás”. Empezaban cuarenta minutos de tensión infantil.
Cuando hace tres semanas volví a tener fiebre y me tuve que meter en la cama, no hacía más que pensar en ese mensaje de la “última frontera”. Nuevos mundos, ayuda, colaboración, desconocido..., palabras que apuñalan mi destino porque lucho sin escudo. Me di cuenta de que no sabía nada sobre los procesos a los que me iba a someter, que no conocía a nadie que tuviera ni tan siquiera algo parecido a la enfermedad que tengo. Mi hematólogo dice que mi dolencia es de las raras, por lo que, a ver si el MONO es Copito de Nieve II. En la consulta del hospital veo gente con mala cara, con tez casi transparente, con pañuelos en la cabeza, pero todos somos islitas esparcidas a lo largo y ancho de un profundo océano de 80 metros cuadrados. Y la pregunta obligada es: ¿Cuál es la última frontera del ser humano?
Sólo tengo una respuesta: EL MIEDO. El miedo a lo desconocido.
El sábado 23 de junio, leyendo noticias en internet llegué a un hecho que me produjo una grata sorpresa e iluminó mi esperanza: “Los “Pelones” piden médulas para salvar vidas”. Se hacía eco de la entrega de las 100.000 firmas en el Ministerio de Sanidad para solicitar una campaña de concienciación hacia la donación de médula ósea. Mi curiosidad se puso al rojo y comencé a teclear en busca de más respuestas. Llegué a la web de Pelones Peleones. Viendo todo un universo de respuestas como las que yo había estado buscando en mi fiebre del oro particular, y puse rostro al cáncer de mama, a la leucemia y al transplante de médula. También les puse nombres y apellidos.

infografía #donamedula


Y, ahí estaban los blogs. ¡Ah! los blogs. Esas cosas que la gente escribe para contar sus cosas, y a mi me dan tanta pereza porque son muy aburridos. Esas cosas que la gente cuelga cuando no tiene nada que comunicar. Siempre están pasados de rosca, y los que prometen se abandonan tras cuatro post. Y de pronto, me encontré leyendo uno de ellos. Se llama “3 grandes motivos para luchar” y el post se titula “Diagnóstico de un cáncer... El mundo se desmorona”. Es la primera entrada y la fecha es, 9 de agosto de 2011. Al cabo de un tiempo, entre emoción contenida y rabia, fui aprendiendo cosas que yo necesitaba saber. Sintiendo que el tiempo se había pasado en un suspiro, me encontré leyendo la anteúltima entrada, con los ojos rojos y 38 de fiebre: “Game Over... Luky wins”. Mari Carmen Álvarez, Luky, superando su cáncer de mama en 46 entregas. Y a mí se me estaba desmoronando la arrogancia y la estupidez que provoca el miedo.
El ordenador permaneció en la página durante todo el día, yo seguía leyendo. Es gente real, no son personajes de una novela de ciencia ficción. No hablan desde la distancia como la que yo había intentado mantener con respecto a mi enfermedad. Cuentan su vida tal como se va desarrollando, sin vericuetos, sin metáforas. La cruda realidad llena de sentimientos de pánico al futuro más inmediato pero relatados desde ese punto de vista positivo que no todo el mundo sano consigue. Entonces el pánico desaparece y se escapa como en un truco de Houdini.
Seguí leyendo el blog de Ainara Trigueros, otra mujer que se ha subido a un ring con unos guantes Everlast para darle duro a otro cáncer de pecho. En ese puñado de posts me saltaron las lagrimas de emoción. Lágrimas que no afloraban desde que era pequeño y me puse a llorar como un niño. No me importa reconocerlo porque así sucedió. Pensé que, no hay derecho a que gente tan joven pierda oportunidades por tener una enfermedad grave, pero a medida que pasaban las líneas, las palabras se llenaban de esperanza. Los escritos de Ainara son un autentico manual de instrucciones para exterminar mi miedo. La quimio me daba pavor, por no usar otra expresión más contundente, porque sólo conocía las palabras de mi hematólogo: “El tratamiento va a ser duro”. Pero un médico no transmite bien las vivencias del paciente. Esos claroscuros sólo nos pertenecen a nosotros y en su blog, “Una sonrisa y mil pañuelos”, se reflejan con todos los colores del espectro.
Hay más gente comunicando en Pelones Peleones, padres que cuentan los casos de sus hijos, personas que están esperando transplante de médula, gente que está en tratamiento. Gracias a ellos he obtenido el conocimiento. El conocimiento elimina el miedo, nos hace libres. Por eso la cultura es tan necesaria, aunque ese es otro tema. Pero quiero decir que, todos ellos tienen algo en común: siguen luchando desde un punto de vista positivo. Hacen sus campañas de concienciación para que entre todos nos ayudemos. También me gustaría que leyeran mi blog y supieran lo que están consiguiendo. Hoy sólo puedo ofrecerles una canción. 
Estuve en Santiago de Compostela en octubre de 2010 y en las paredes quedaban restos de carteles del conciero de Carlos Núñez, el gaiteiro tocó en la plaza del Obradoiro. Es un tipo que me cae bien y ha colaborado con gente que conozco profesionalmente como Kepa Junkera. En el año 2000 sacó un disco llamado Mayo Longo que incluía una canción que entró en la radiofórmulas llamada “El pozo de Arán”. Una canción con una estructura que me recuerda a “Moonlight Shadow” de Mike Oldfield. La canta Anabela, una portuguesa que representó a su país en Eurovisión hace un montón de años. La canción habla de la esperanza de cura que tiene una madre para que su hijo recupere la vista en el agua pura del Pozo de Arán.
Ainara me animó a compartir mis vivencias y a construir este blog. Ha vuelto a escribir y espero que lo siga haciendo durante mucho tiempo. Ella está, como le pongo en mis mensajes, “Walking on air”: caminando en el aire, como la canción de King Crimson. Estas personas, que encontré por casualidad leyendo una noticia, me han aupado de nuevo en el Enterprise y he conseguido traspasar mi última frontera. Ya no tengo miedo porque ningún ser humano es una isla.
Larga vida y prosperidad






lunes, 2 de julio de 2012

Neal, Jack and me


Vivir al día suena muy mal. Parece que lo dejas todo a la improvisación, que no tienes orden. Que no hay OBJETIVO, pero cuando estás en esta situación de enfermedad grave en la que un diagnóstico te cambia la vida, vivir al día es un pasaporte para huir de la locura. No hay planes: no hay ansiedad. Esto podría parecer una aberración dentro de la organización de una empresa, pero yo no soy una empresa. Soy un ser humano. Una persona que tenido que aparcar su gran OBJETIVO, para centrarse en su objetivo inmediato: la reparación. He entrado en el taller y los mecánicos me marcan la pauta. Es difícil abstraerse, es difícil mantener la calma. Siempre pensamos en qué es lo que va a pasar, en estar sobre-informados, en saber más que el experto. Estamos narcotizados por nuestra obsesión de conocimiento inútil. ¿Para qué me tengo que aprender cómo se llama algo de lo que me voy a olvidar en cuanto salga por la puerta de la consulta? Lo llevo en un papel apuntado. ¿Para qué necesito abalanzarme sobre Google y teclear esos nombres imposibles? Voy a encontrarme con más palabras en clave que no voy a saber descifrar. Más ansiedad, más nervios, más Tranxilium, más Lexatin y más Trankilene.
Hace un montón de años existía una tienda de discos en Madrid que se llamaba DiscoPlay. Además de discos y cassettes, en el local se vendían camisetas, gorras, pósters y todo lo que tenía que ver con el mundo del merchandising musical. Ya había visitado la tienda en algún viaje familiar. Estaba en la Gran Vía, en un enjambre que se llamaba “Los Sótanos”. Con el tiempo se dedicó a la venta por correspondencia y editaba un catálogo (el BID) que te llegaba al buzón de casa si previamente les habías mandado los datos. Los precios eran buenos. Mis amigos y yo comprábamos regularmente a través del boletín y agrupábamos pedidos para ahorrar los gastos de envío. Entre que enviabas el pedido y te llegaba, pasaban unos 15 días. Qué tiempos.
Esta vez, la caja del pedido contenía uno de los discos que con más ansiedad había estado esperando. El nuevo álbum de King Crimson de 1982. Al abrir la caja de cartón salió Beat. Con su portada minimalista azul claro y su corchea rosa. En esos momentos King Crimson sólo ocupaba un espacio muy pequeño en la estantería de mi discoteca. Sólo tenía un disco en directo que había comprado en Londres, llamado Earthbound. No se había editado aquí. Según la crítica, el peor de su carrera. En cambio, a mí me gustaba mucho. Estaba grabado durante una gira con un cassette enchufado a la mesa de sonido, saliendo al mercado en 1972. Vamos, una inspiración para el movimiento punk que llegaría 4 años más tarde. Desde el momento que asimilé Beat, King Crimson pasó con los años a ocupar más de un metro de estantería en mi discoteca. A la ediciones oficiales, hay que añadir los numerosos discos piratas, los discos de King Crimson Collectors Club (45 referencias), algunas de las ediciones de DGMLive pasadas a CD-R.
King Crimson ha sido mi máxima influencia en música desde que llegó aquella caja de cartón. Creé la lista en internet del grupo en español. La llame Indiscipline como uno de los temas del disco anterior a Beat: Discipline. 



Beat no tuvo aquella ceremonia de la que hablé en un post anterior. Los vinilos de esa época solían venir en una funda de papel en la que se solía incluir las letras, fotos e información del grupo. Ya no olían como para “colocarte”. Tampoco mis discos salían de casa, y mi equipo de música nuevo acariciaba el vinilo. El disco comenzaba con un tema llamado Neal, Jack and me. Tenía referencias muy claras a la generación beat (de ahí el título del álbum). Neal Cassidy, Jack Kerouac eran los protagonistas del título del track que habla de movimiento; de que soy ruedas moviéndose. De que soy un Studebaker cupé del 52. Las guitarras te van atrapando en un trance como en un gamelán balinés o como si fueras un derviche girador. Una maravilla en tiempos impares.
Esta mañana he estado tarareando la canción. Desconozco el motivo. Puede ser porque  ayer se nos averió el coche y también está en el taller. Además hay que cambiar dos ruedas. Después me ha venido a la cabeza la palabra amortiguador. Parece una cosa tan abstracta, como cuando el sicólogo presenta al paciente un manchón de tinta negro y le pregunta a ver qué le sugiere. Hoy cualquier mancha de tinta me llevaría a decir que es un amortiguador. 
Durante un año estuve adaptando el día a mi realidad. Viajaba sin amortiguadores. Corrí mucho riesgo de lesionarme y no poderme rehabilitar nunca. Veía que, si no hacía nada me podría salir en la siguiente curva. Hace unas semanas le puse los amortiguadores a mi vida. Necesitaba adaptarme positivamente a esos reveses que nos tiene preparada su carretera. Le puse una de mis marcas favoritas que se llama: SE FLEXIBLE. Cuando el cielo está gris, llueve y hace un viento huracanado los árboles centenarios se cascan, caen al suelo derrotados por algo tan ligero como el aire y sus raíces se secan. En cambio, el bambú se dobla y se dobla hasta que el monzón deja de rugir. Es cuestión de disciplina.
Hoy no he empezado el tratamiento de quimioterapia, como había anunciado. De momento, no voy a poder darle leña al MONO. Parece que han puesto nombre a la bacteria que me provoca la fiebre y ahora le tienen que poner los apellidos. Por lo tanto, tengo que seguir con los antibióticos. ¡Vaya Chasco! Y antes de venirme abajo, le he puesto buena cara al médico y le he dicho: “Lo que tu digas”. Él es el que sabe, no yo. Me pongo en sus manos y soy capaz de darle el control de mi situación. Tengo confianza en él. Después de reconocer que tengo una enfermedad, me he adaptado a vivir al día. 
Robert Fripp es el jefe de King Crimson. En sus diarios cuenta que, cuando empezaba no tenía oído musical pero acabó siendo el artífice de una música compleja y bella. Un creador que ha llevado el valor de la música y de su peculiar punto de vista sobre la realidad más allá de los escenarios y de los discos. Lo ha plasmado también en sus cursos de guitarra y conferencias a ejecutivos. Siempre ha rodeado sus proyectos de músicos increíbles y cada proyecto superaba al anterior. Es el héroe de la disciplina. Ahora King Crimson está aparcado, supongo que Fripp tendrá otra prioridades. Todos tenemos otras prioridades. Ahora, mi principal prioridad es reparar mi cuerpo y fortalecer la disciplina para ganar la batalla.