lunes, 4 de febrero de 2013

La Teoría Pinocho/The Pinocchio Theory

MONO leyendo el número de febrero de
Revista Mongolia

Esta mañana me he mareado. Estoy acostado y me cuesta conservar el equilibrio. Desde hace casi dos meses estoy muy flojo, diez días después de acabar la última quimioterapia. El jueves me hicieron la temida punción de médula. Todavía no hay resultados, aunque sí sé que tengo anemia y las defensas muy bajas. Estoy hinchado y cansado, pero hoy tengo que escribir porque es el día que le han asignado al cáncer en el calendario.

Un día llegó el cáncer al dispensador de números y le tocó el 4 de febrero. Esto de los conmemorativos para concienciar sólo sirve para rellenar un minuto en los telediarios, y queda olvidado ante la avalancha de marrones que tiene el país. El cáncer y sus múltiples noticias sobre dolor, solidaridad, avances médicos, investigación, optimismo,...; quedará relegado a un apunte marginal en cualquiera de los informativos diarios. Será enterrado por contabilidades B, ministros de sanidad pringados en confeti, querellas, imputaciones y declaraciones. Políticos afectados por el efecto Pinocho. En el fondo, alpiste para una ciudadanía narcotizada por engaño tras engaño, que no ve esperanza a corto plazo. Y que tampoco tiene ganas de tenerla, porque no hace nada para cambiar esa situación. 

Con Mariano en Roma 2006. Ya tenía la nariz bastante larga
Pinocho nos habló este pasado sábado a través de una pantalla led de última generación. Su nariz va creciendo tanto como un sequoia. No me explico cómo un muñeco con gafas, pelo teñido y barba blanca puede hablar durante tanto rato sin decir nada. Los periodistas se quejan de la ausencia de feedback con el muñeco. No sé para qué fueron. Si yo fuera periodista no iría a esas charlas de adoctrinamiento si no me dejan hacer preguntas. Pero esto entra dentro de las estrategias de manipulación. Una de las más importantes es la de levantar un revuelo muy gordo para distraer la atención de cosas que realmente nos duelen. Algo que encanta en las fábricas de muñecos, y que los medios de comunicación apoyan. Nos tratan como a niños para que nuestra respuesta sea infantil y desprovista de sentido crítico. Nos engañan con decisiones salvajes, que atentan contra los derechos que hemos ganado a través de décadas, presentándolas como necesarias para que las aceptemos con resignación. Para eso, nos quieren convertir en incultos y mediocres.

Así, con estos problemas estructurales corruptos, nos vamos olvidando de los recortes en educación, en investigación y en sanidad. Todos estos personajes están volcados en echarse la culpa unos a otros para ganar tiempo y tapar su incompetencia, además de apelar a “presunciones de inocencia”. Pero los inocentes languidecemos en listas de espera, en que “no te pongas a las nueve que no te vale el santolio, como te dé una miaja de apechusque la roscas”(*) entre las 15 horas y las 8 horas del día siguiente porque cierran las urgencias rurales, en REPAGOS, en habernos engañado con el euro por receta declarándolo ilegal (eso de crear problemas y luego dar soluciones, otra manipulación más), y en muchas más cosas que me ponen triste.

Las gaviotas en sus escaños a ver quién pilla primero
Lo que en realidad quieren los muñecos es que nos demos prisa en morir porque salimos muy caros. Encima los que somos crónicos, debemos darnos más prisa. Sin temblarles la mano de madera, quitan las subvenciones al transporte no urgente de enfermos (en algunos lugares, además de madrugar, el paciente tiene que abonar 10€ por trayecto), a las quimioterapias orales y a todos los medicamentos efectivos que rodean a las otras. Os conté en otro post cómo en mi hospital me sustituyeron la medicación para reforzar las defensas llamada Neulasta por otra llamada Zarzio. Todo por una cuestión de costes. Por otro lado, las familias de enfermos piden créditos para seguir con los tratamientos porque se ha suprimido la justicia del bienestar. Cuando el crédito se acabe, ¿qué harán? La Asociación  Española Contra el Cáncer denunciaba hoy en una televisión que muchos servicios sociosanitarios que antes estaban en la cartera básica cubiertas al 100% han pasado a la complementaria. Es decir, que aquí empiezan los “copagos”, en realidad son “repagos”, porque ya nos descuentan dinero para ingresarlo a las arcas de la Seguridad Social. Por lo que, en familias con una renta menor de 18.000€ se puede multiplicar por tres el gasto del tratamiento oncológico.

Esta mañana, la cuñada de un ex-deportista muy ambicioso, y poco inteligente, ha hecho el paripé porque tiene un cargo de honor en la Asociación Española Contra el Cáncer. Ha manifestado que se necesita invertir en investigación y que la detección precoz salva vidas. Las palabras que vienen de donde vienen suenan a insulto, cuando el gobierno de este país se está cargando la Sanidad. Y mañana, tal vez aparezca en otro "bolo" de otra fundación de la que también es presidenta de honor, y dudo que se acuerde de los que llevan el cáncer a diario y de las familias que lo soportan.

Neil Young hizo una canción hace muchos años que se titulaba “Activista” habla de un lugar “donde incluso Richard Nixon tiene alma”, y en los directos le cambiaba el nombre por el presidente republicano de turno. El original hacía referencia al presidente de Estados Unidos que estuvo involucrado en el Watergate. Recomendable la película de Alan Pakula titulada “Todos los hombres del presidente”. La actitud de hartazgo ha sido la inspiración de este post haciendo un paralelismo entre Richard Nixon y Pinocho. Pero hoy necesito mantener mi ánimo fuerte por eso me he acordado de Bootsy.

Tengo un amigo que dice que hay que tenerlos bien puestos para salir a la calle vestido como Bootsy Collins. Un hombre que tocó el bajo eléctrico con James Brown en la época del super famoso “Sex Machine”. Es la máxima expresión de la música funk hoy en día. El funk es sagrado, es como una religión. Es el antecesor de la música disco, del hiphop y de todas las versiones de la música electrónica de baile. También es parte de mis raíces musicales. Es  un tipo de música que te mantiene animado dentro de esas quimioterapias tan aplatanadoras. Escuchar a la Rubber Band de Bootsy, o a Funkadelic, o a Parliament, o a Sly and the Family Stone, o a Prince, entre otros, te anima más que una pastilla de Enderezolín. Y si esto no te anima, siempre queda el padrino: James Brown.

En 1977, Bootsy hizo un tema que se titula “The Pinocchio Theory”. La letra no dice gran cosa, como ninguna de las canciones funk. Pero siempre hay alguna pincelada que te hace pensar:

Oh yeah, this is the Pinocchio theory
Don't fake the funk or your nose'll grow

Esta es la Teoría Pinocho, 
no falsifiques el funk o tu nariz crecerá.

Sustituye "funk" por lo que te imaginas y
habrás acertado

Cada vez que cae una hoja del calendario me hago más crítico, más escéptico y comienzo a dudar de que ya la ideología se limite a izquierda y derecha. Aspiro a un mundo mejor y más justo. Para conseguirlo, hay que librarse de esta calaña. No nos sirven, más bien, se han servido de nosotros y eso no podemos tolerarlo. Debemos organizarnos y trabajar para cambiar de paradigma. Lo que no quieren ver son las ganas de vivir que tenemos. La cantidad de gente que se termina curando. La solidaridad que comienza a haber entre la gente, aunque andemos un poco apalancados.



Si se pudiera cambiar de políticos/muñecos como cambiamos de taberna, haríamos la portabilidad ya. La crisis política está tapando la crisis económica. Parece que estos trozos de madera podrida no tienen ganas de que se arregle nada para poder seguir alargando su nariz, su poder y su cuenta bancaria localizada en coordenadas inciertas. Y siempre es la misma historia. Nos convencen con promesas, como las empresas de móviles (celulares), para luego cobrarnos por servicios que no hemos solicitado y recortarnos progresivamente lo que más nos duele: la educación, la sanidad y la investigación. Intentan implantar una nueva edad media, termino que definió Alain Minc hace un montón de años. Hay otros mundos, pero están fuera de esta pocilga.

Esa nariz crece por momentos, mira cómo brilla.
Porque soy un ciudadano, no un súbdito, porque llevo más de 30 años cotizando a la Seguridad Social, y pago mis cuotas de autónomo todos los meses, aunque esté de baja. Porque el día 30 de enero mandé mis declaraciones anuales de IVA y pagué las retenciones a la gente que he contratado en los pocos días que he estado de alta en 2012. Ahora leo que la Hacienda de mi comunidad, que depende del nuevo asno lehendakari, anuncia que los presupuestos recortarán en Sanidad y Educación. Otros que también se han convertido en muñecos. Porque no puedo comprender por qué se mezcla la rentabilidad con la sanidad o la educación. Porque tengo mis derechos, porque nos han engañado y porque hay libertad de expresión, exijo que no se toquen estos derechos y que se recorten los muñecos. O mejor, que Pinocho, los demás muñecos y sus polillas ardan en el infierno, porque su madera está podrida desde hace mucho tiempo. Ahorraríamos millones de euros y nos podríamos jubilar a los 60.


Bootsy Collins - The Pinocchio Theory


(*) Con estas palabras una vecina de Honrubia, Cuenca, resume la situación que viven los vecinos de esta comunidad tras el cierre del servicio de urgencias. Ante las cámaras de televisión, la señora explica de este modo, con localismos castellano-manchegos, que si a partir de las 9 de la noche un vecino enferma en esta localidad de nada servirá rezar al "santo óleo" (santolio). Al menor (miaja) problema de salud (apechusque), morirá (roscas).

martes, 1 de enero de 2013

(Los ángeles quieren ponerse mis) Zapatos rojos / (the angels wanna wear my) Red shoes


Por un año nuevo sano
Estaba sentado mirando una de esas revistas que me llegan al apartado de correos. Se llama The Wire. Es una publicación mensual de música avanzada, aunque la música de la que hablan no se escucha mucho más allá de círculos underground o iniciados. Hay gente que nunca escuchará los sonidos de los que se habla en The Wire y nadie está preocupado por ello. En realidad no se habla de música, se conversa sobre las tendencias y los artistas. Casi son ensayos literarios y experiencias de creadores en la frontera de muchos territorios: ruido, instalaciones, experimentación, sonidos al filo de la navaja.

Hitos del año (1):
 Volver a los escenarios, esta vez con Ke No Falte.
Escribir este blog.
Cruzar mi camino con el de mucha gente interesante.
Descubrir unoentrecienmil.org, pelonespeleones.com, fcarreras.org y muchos blogs de compañeros de pelea.
Comenzar la quimioterapia y acabarla.
Comenzar una nueva vida.
Las revistas de fuera tienen una forma curiosa de edición, a mitad de mes sale el número del mes siguiente. Por lo que, en diciembre sale el número de enero. En la portada de The Wire de enero de 2013 aparece lo de rebobinar 2012 (rewind 2012). Un compendio de discos no aptos para todos los oídos. Con un número uno proclamado por los periodistas de la publicación, además del resto de ediciones destacadas del año, hasta completar cincuenta trabajos. También hay otra lista que recoge las mejores reediciones y las reflexiones de muchos de los artistas que aparecen en esas listas. El año de la música underground.

Hitos del año (2):
Hablar de shockthemonkeytolife en Cadena SER Castro Urdiales
Gracias Inés, gracias Chus.
Se puede escuchar aquí

Esto me recuerda lo poco que me gustan las listas. Esas listas, por el mero hecho de serlo, ya te están obligando a algo. A pensar en cosas como: “si el disco de Laurel Halo está número uno tengo que escucharlo cuanto antes”, “ya no puedo vivir sin escuchar el disco de Laurel Halo”, “si tengo el disco de Laurel Halo con anterioridad a la aparición de la lista me creeré que soy una persona que tiene un gusto excelente y una visión de futuro muy desarrollada”, “si en el prospecto del Valtrex pone que puede provocar que vea elefantes volando, me tengo que hacer controlador aéreo”.

El mejor disco del año, la recopilación del las músicas del blog en el cd del Mixtape 2012
que siempre regalo a mi "cuadri" el día del último "poteo" del año

Este año ha pasado mucho más rápido que los anteriores. Como ir montado en un tobogán o en una montaña rusa. A estas alturas, todos hacemos ese balance extraño sobre las luces y las sombras de, en este caso, 366 días. Sobre nuestros estímulos internos y externos. Gracias al tratamiento me olvido de cantidad de cosas pequeñas y sólo siento los grandes hechos. Por eso, los posts sirven de ancla en los recuerdos. No sabía que la quimioterapia velaba los carretes fotográficos de la vida y te hacía pensar si lo que has vivido ha sido digno y no has hecho mucho el ridículo.

Y si he hecho el ridículo, ya me importa un pimiento.
Desde que se acabó la quimioterapia, hace más de cuatro semanas, no he estado nada bien. He tenido mis pequeños “despertares” estando un poco mejor durante algunas horas del día. Mi organismo ha frenado en seco, perdiendo esa relativa calidad de vida en la que pienso a todas horas. Mi deseo se despega frecuentemente de los malestares y hace planes. Esos planes sólo incluyen cosas sencillas, que nadie piense que se asoman delirios y quimeras. Y, estos planes se montan en unos minutos: ahora estoy mejor, ahora vamos..., a darnos un caprichín. Había pensado que lo mejor que podía hacer para pasar la mañana del fin del mundo era ir al Mercado de Santo Tomás en Bilbao. Entre hortalizas, legumbres, quesos, gallinas y demás fauna y flora que en estas fechas se convertirán en comida a manos de gente experta.

Ningún museo tiene bodegones tan ricos y con tanto color como en el Mercado de Santo Tomás.
Hacía un montón de años que no estaba en la Azoka de Santo Tomás. La última vez fue cuando grabé en el museo Guggenheim el concierto del pianista Joaquín Achúcarro por el centenario del Athletic Club en 1998. En 2012 no hacía una mañana muy apacible, pero pasé momentos muy agradables. El viento y la lluvia conseguían ahuyentar a los pusilánimes, por lo que, había huecos para husmear en los puestos de los aldeanos.

Habría que volver a comprar así todos los días, pero con sueldos adaptados a los precios.
Aunque el cuerpo siempre estaba al límite, mis ganas de ver conseguían avanzar entre las casetas. Pensaba que, como pienso todos los días sobre otras cosas, a lo mejor es la última vez que puedo venir aquí. Y esa ha sido la guía durante estos meses: hazlo como si fuera la última vez. Comimos talo con chorizo. Esa torta de maíz tan popular en las pequeñas ferias y mercados rurales vascos. Compramos unas pocas cosas de esas que no se encuentran en las tiendas y son manjares artesanos sencillos. Como los quesos que hace Maider Unda. Una atleta que fue medalla de bronce en Londres 2012 por sus combates en lucha olímpica, y que se levanta de madrugada para atender a sus ovejas, hacer queso, entrenar e ir por las azokas (ferias) con su madre vendiendo esas delicias de leche de oveja convertidas en queso. Todo lo que tiene de grande lo tiene de sensible, llena de constancia, y no se corta para llamar a las cosas por su nombre. La escuchamos en un programa de radio y nos pareció una persona a tener en cuenta por cómo es y por lo que dice.  Aunque estuvimos con ella unos segundos, fue una de esas hechos destacados que nos han pasado en los últimos tiempos.

Maider Unda y su madre con sus quesos Atxeta.

El queso Atxeta en vivo y en directo. Un manjar que se deshace en la boca.

Se ha acabado el año del fin del mundo y me hubiera sido muy fácil elegir una canción que se titulara con algo relativo a este hecho. Pero si hubo un año traumático en mi vida fue el periodo desde abril de 1980 hasta mayo de 1981. Bueno se alargó más. pero lo fuerte sucedió en esos trece meses. Aquello que se llamaba el “servicio militar”. Iba a objetar y fui cobarde. En aquella época, negarte a hacer “la mili” te llevaba a la cárcel. Luego tenías miles de problemas para trabajar, pasaportes y para vivir una vida dedicado a tus asuntos. Fui como un cordero, pertenecí a un rebaño que deambulaba por la nieve del norte de Huesca. Una tierra dura a 16 grados bajo cero en invierno y a 40 grados en verano. Con la mala suerte de pasar por el quirófano militar a los pocos días de llegar que me marcó durante toda mi reclusión. De aquella época recuerdo los comics de la revista TOTEM, publicación en la que descubrí al genial dibujante francés Jean Giraud, más conocido como Moebius. La última época de la revista VIBRACIONES, el SAL COMÚN, algún número despistado de STAR y de EL VÍBORA. Los libros de Bukowski, Burroughs y Cortázar. Y, aquellos “discos  de la mili”. El tercer disco de Peter Gabriel, el primero de The Specials, “On Stage” de David Bowie, “Zenyatta Mondatta” de The Police (que era una mierda, pero había que escucharlo porque era lo que molaba a todo el mundo) y el “My aim is true” de Elvis Costello con aquella pinta de gilipollas en la portada. También escuchaba “The River” de Bruce Springsteen, me parecía un buen disco a mitad de camino entre la música negra comercial y la bazofia americana blanca llena de perdedores atrapados en fábricas humeantes y cadenas de montaje.

Un talo con chorizo de vez en cuando te redime el espíritu


Me hice colega de un madrileño que también era músico, se llamaba David. Todavía recuerdo sus apellidos. Una lástima que lo licenciaran tres meses después de que yo llegara. Conocía a mucha gente que luego fue muy popular en la Movida Madrileña. Siempre me pedía que pusiera el disco de Elvis Costello. Me gustaban varias canciones con locura, pero a él la que más le gustaba era “(The angels wanna wear my) Red shoes”. Declan Macmanus (E.C.) siempre me ha merecido un respeto extraordinario como creador, aunque la imagen que da en aquella portada es un poco cómica. Pero al final, mucha gente colgamos en nuestra cara unas Rayban Wayfarer que nos da ese aspecto vintage. Me he acordado hoy de David al escribir porque había pensado usar otra canción del disco que se titula “Waiting for the end of the world”, esperando el fin del mundo. Pero no es lo que esperamos. Esperamos que el mundo no se acabe nunca y nosotros tampoco.

Los chorizos de comer deben estar colgados. Los otros, en la cárcel.

Si buscas por ahí el sentido a esta canción, verás que la gente cree que Elvis Costello habla de un pacto con los ángeles para tener sexo con una de sus conquistas y le reclaman su parte del pastel. Otros piensan que la letra habla de un asesinato. Muchos dicen que es un trato como el de Fausto, para disfrutar eternamente de la juventud y de los placeres mundanos. Tú pensarás que la he elegido porque a Benedicto XVI le gustan, entre otras cosas, los zapatos rojos. No pienso eso. Mi interpretación es otra, y es la reflexión que dejo en este post: cuando me encuentro “mejor que James Brown” y en mi vida hay abundancia de todas las cosas que me llenan, los ángeles y hasta el mismísimo Reckefeller se pegaría por ponerse mis zapatos rojos.

Los caracoles quieren tener buena suerte en 2013 al lado del muérdago,
pero acabarán en una cazuela el día de nochevieja bañados por una rica salsa.
Los párrafos anteriores me llegaron porque estaba viendo una película de esas que cuentan lo que hubiera pasado si hubiéramos tomado un camino en vez de otro y vi la portada de un disco que Elvis Costello que se titula “Trust”, cuando Nicolas Cage reflexiona sobre lo que tenía que haber pasado y no pasó tras ver lo que podía haber sido su vida. Me ha hecho reflexionar sobre todo lo pasado. Y he pensado que todas las alternativas habrían sido peores a la que vivo ahora, por muy quebrado y arrasado que esté mi organismo.

Alubias multiculturales
De las lejanas tierras de Gernika
¿De las muy lejanas tierras de Tolosa? No, que son de Bizkaia
Afortunadamente he vivido la música en el tiempo que correspondía. En los 60 y 70, en la radio escuchaba cantidad de cosas excitantes que ahora sería imposible radiar con la dictadura de las discográficas. En los ochenta, seguí coleccionando música, además de tocarla en escenarios de todo tipo y aprender a ser abierto, escuchando otros estilos alejados del convencionalismo de bajo, batería y guitarra. Tuve programas de jazz en la radio (Jazz y Libertazz en TBI) en los que sólo ponía lo que era novedad, mucho jazz europeo y jazz eléctrico de vanguardia. Para nada el rollo cultureta de “Jazz entre amigos” o de “A todo Jazz”, en el que el presentador aburre que alimenta. En los 90 escuchaba house y drum & bass mezclados con mis primeras composiciones para la tele. Desde 2000 escucho lo que hacen muchos artistas pequeños y desconocidos gracias a la red. Busco lo que me gusta y pongo barreras a los estilos y artistas que salen masivamente en los medios. Esa música no me interesa.

Prefiero gallos de caserío a gallos de multinacional
He quemado muchas etapas y no me emociono escuchando discos viejos. Cada música tiene su época, y la que más me interesa es la que está por hacer. Aunque parezca que las canciones del blog tienen un sentido nostálgico, no es así. Son fotografías en blanco y negro de lo que estoy contando. Este año del fin del mundo he escuchado más música que cualquier otro. También tengo una lista de discos, pero sin orden ni concierto. No sabría decidirme por un orden. Sólo sé que la música que llevan merece la pena porque me han hecho tener envidia de no haber podido crear nada parecido, es decir, me han sorprendido. Y eso que siento ahora lo escuché el otro día: “la vida no se mide por las veces que respiras, sino por las veces que te quedas sin aliento”. En 2012 me he quedado varias veces sin aliento. Por eso, los ángeles quieren ponerse mis zapatos rojos.



Elvis Costello - (The angels wanna wear my) Red shoes - Top of the pops 1977


Cuando vamos al cine y acaba la película siempre nos damos cuenta de que hay dos tipos de personas: los que se levantan cuando ven las letras de THE END y se largan como almas en pena, y los que nos quedamos hasta que aparece el año del copyright y lo de que no hay sido dañado ningún animal "no animals were harmed". En mi caso es deformación profesional, pero es cuando suena la mejor música de la película, aparecen imágenes extra que simulan tomas falsas o divertidas ocurrencias. Hoy, en Shockthemonkeytolife hay ese tipo de extra. Así que, quédate un poco más y dale a la barra lateral para seguir leyendo.

Bienvenidos a la segunda parte del post en la que pongo las cosas que más me han gustado en este 2012 desde el punto de vista cultural y alguna que otra recomendación.

"El restaurante del fin del mundo" es el segundo libro de la "trilogía de 5 libros" titulada "La guía del autoestopista galáctico" de Douglas Adams. Ideal para el día 21 de diciembre de 2012. Son unos libros que recomiendo a quien esté un poco bajo de ánimo. Humor inglés, muy divertidos. La película que se basó en "la Guía..." no está tan bien, pero te ríes. Esta no es una recomendación de cosas de 2012, pero me apetecía compartirlo.

Películas
Intocables, aunque es de 2011 la hemos visto en 2012. Las pelis buenas están muy alejadas del rollo Hollywood. 
Con el tratamiento no hemos ido al cine.

Series
Breaking Bad (5ª temporada 1ª parte). Esperando la segunda parte de la última temporada para acabar la serie.
Treme (1ª y 2ª temporadas). Están con la tercera, pero ya la veré. Mucha música, Nueva Orleans y Elvis Costello sale en uno de los episodios de la primera temporada.
Fringe (las cuatro temporadas que hay en castellano). La quinta y última está a punto de terminar en U.S.A. Con los años, sólo me gustan las cosas que me sorprendan. Creo que eso ya lo he escrito más arriba.

Libros
El pequeño libro de los grandes cambios. Mikael Krogerus/Roman Tschäppeler. Alienta Editorial
Cosas que los nietos deberían saber. Mark Oliver Everett. Blackiebooks (el libro del líder del grupo EELS.
Éramos unos niños. Patti Smith. Lumen ebook (todavía leyendo)

Música 
Can. The Lost Tapes
Dr. Skyloop. Plex
Julia Holter. Ekstasis
Steven Wilson. Get all you deserve
Mystery. The world is a game
Brian Eno. Lux
Dead Can Dance. Anastasis
Travis & Fripp. Follow
Actress. R.I.P.

El disco de Ke No Falte titulado Vente Conmigo se editó en febrero de 2012, mientras estaba en el hospital, y el single Mi Samba Reggae lo remezclé entre una de mis salidas del hospital y el comienzo de la quimioterapia y se editó en agosto de 2012 sólo como descarga digital. En este tiempo Jose, el líder de la banda, se ha hecho donante de médula. Algo que le honra todavía más.

Música Reediciones
Peter Gabriel. So (25 Anniversary)
Weather Report. The Columbia Albums 1971-1975
Jethro Tull. Thick As A Brick (40 anniversary)
King Crimson. Lark`s Tongues in aspic (40 anniversary)
Terje Rypdal. Odyssey
Arild Andersen. Green in blue
Pop Tops. Todas sus grabaciones (1967-1974)

(Hay más discos. He seleccionado estos porque me han sorprendido más que los demás. 2012 ha estado lleno de buenas ediciones. La música realmente creativa goza de buen estado de salud. La que fabrica la industria lleva enferma mucho tiempo)

Vídeos
Porcupine Tree. Octane Twisted
Steven Wilson. Get all you deserve

Conciertos en directo como público
Jorma Kaukonen. Sala BBK Bilbao
Thin Lizzy. RockStar Live
(El médico me prohibió asistir a todos los conciertos que no fueran los míos)

El año del fin del mundo ha escocido tanto como pican todas estas guindillas



Pues eso, que para hacer este post se ha tenido mucho cariño a los animales, plantas y personas. Las historias y personas que aparecen aquí son reales como la vida misma. He escrito esto el día de Año nuevo de 2013 un poquito mejor de lo que he estado en estas últimas semanas. Semanas muy duras llevadas con paciencia y Paracetamol.

2013, un año en el que ya estamos construyendo el futuro.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Ría de la Vida

Toujours "Le" Voyage
Noviembre, este era el mes en el que mi padre cumplía años. Él se fue hace unos cuantos octubres. Cuando fui a esparcir sus cenizas había eclipse anular de sol. Una luz extraña para un mediodía de otoño. Había elegido un lugar que domina toda la ciudad. Aunque era lunes, estaba ocupado por gente observando el cielo. Gracias a este hecho busqué una alternativa más íntima no lejos de la estación del funicular. Ahora, esos gramos de polvo estarán incrustados en la tierra del monte reblandecida por las lluvias de aquel otoño, y al abrigo de los cambios que otros puedan hacer para desfigurar el terreno. Acabó su camino, allí arriba, bajo unos grandes árboles.

Viajeros al borde del Camino
Las cenizas, eso es lo que queda de nosotros al final. Estos días hemos estado viendo una película que me ha recordado esas cosas pequeñas que paradójicamente hacen que la vida sea importante. Se titula El Camino (The Way). Teníamos interés en verla porque Mayte y yo vivimos en un punto del Camino Norte de Santiago. También, porque hace dos años estuvimos en Santiago de Compostela, Fisterra y Muxía. Habla de lo que te cambia la vida un hecho pequeño, nimio y que en algún momento has llegado hasta a despreciar. Lo que para otros es importante, a nosotros nos provoca risa. Un hijo que le confirma a su padre que no se graduará. Que prefiere viajar a lugares especiales en vez de tener un vida de club de golf como la de su progenitor, un respetable oftalmólogo estadounidense. 

El fin del viaje, el fin del mundo
Cuando inicia el Camino, ese joven muere a causa de la climatología. Su padre, que nunca se llevó bien con él, viaja a hacerse cargo de sus restos. En Donibane Garazi (St. Jean de Pied de Port), roto por la pérdida, decide continuar el Camino de Santiago que comenzó su hijo. Tal vez con la esperanza de conocer mejor a la persona de la que ahora lleva las cenizas en la mochila, sin saber que este hecho va a ser lo que le va a cambiar la vida. Para ser una película estadounidense dirigida a estaunidenses, hay pocas cosas que chirríen en la historia. No me gustó la parte de los gitanos en Burgos y que el viaje no transforme a sus compañeros de ruta después de más de 700 kilómetros a pie. Porque el camino te cambia, lo hagas entero o unas decenas de kilómetros en alguno de sus tramos. Emilio Estévez es su director, y creo que la historia expone ese punto de ying/yang entre la vida que vivimos y la que elegimos.



The Way: Buen Camino
Y..., ¿Qué es la vida? Alguien me dijo una vez que la vida es como un río que fluye. Que si le cae una gran piedra en el cauce y lo bloquea, el agua buscará seguir su curso. Aunque tarde un poco más, retomará su camino hacia el mar. Si este texto formara parte de un libro de auto-ayuda, lo más probable es que el mar fuera el éxito. Si fuera de literatura estarían hablando de Jorge Manrique. Si fuera de un manual de Protección Civil estaríamos hablando de una catástrofe. Pero estamos hablando de la vida, de eso que canta un amigo mío en una de sus canciones: “La vida es un lugar bonito”. Y me produce una verdadera emoción cuando le escucho decir: ”...porque nadie es culpable cuando se aferra al deseo de vivir” (Txuma Murugarren, “Bizitza toki ederra da”).

Con pan y vino se anda El Camino
El deseo de vivir es algo sobre lo que estuve reflexionando hace muchos meses. La piedra cayó en mi riachuelo. Era tan grande que no la podía arrastrar con la fuerza de mi corriente. Estancó mis aguas y poco a poco noté que el sol la estaba secando. A los que nos ha caído esa gran roca justo cuando nuestro paso se ha hecho tan angosto que bloquea nuestra vida, tenemos que armarnos de fuerza para trepar por la piedra para llegar a lo más alto y mirar la senda por la que caminábamos. Mirarla bien porque cuando saltemos al otro lado dejaremos de ver por dónde veníamos. El pedrusco nos ha cambiado y aquella senda se habrá esfumado, y si no hemos asimilado sus baches y tropezones nos costará salir renovados para elegir una vida nueva.

Si encontramos una piedra en nuestra Ría, que nos enseñe el territorio
Este verano, Rafael Pacha me dedicó uno de sus temas. Se titula “Ría de la vida”. Aparece en su último álbum llamado “Tiempo”. Vida y tiempo son las dos cosas que llenan de riqueza a cualquier persona. No haría falta más. Pero siempre anhelamos lo que no tenemos y pasamos por alto la fortuna que ya poseemos. Desde Córdoba, Rafa ha creado un disco lleno de música sensible en el que nos relata su viaje instrumental a través de sus vivencias recientes. Él también tiene una historia de cenizas, con un recuerdo parecido al mío. 

Abandona la ropa que llevabas y consigue una nueva
“Ría de la Vida” está interpretado con una Mohan Veena, un instrumento utilizado en música hindú. Me llenó de emoción y comprendí que tenía que ponerme en camino para “volver a casa”. Ahora estoy al final de esa singladura, en mi Monte Do Gozo particular, a menos de una semana de acabar mi tratamiento de quimioterapia, y después a seguir caminando hasta llegar al mar para arrojar a las turbias aguas de la Costa de la Muerte la leucemia, a la que llamo MONO, y mi vida anterior. Esa ropa y ese calzado que me han acompañado arderán en las rocas, y las cenizas las tiraré en esos remolinos de espuma para no volver a llevarlos nunca más.

Si pudieron con el petróleo, podrán con las cenizas de MONO
Este está siendo mi segundo viaje iniciático. El primero me hizo amar la música por encima de todas las cosas, éste me está haciendo amar la vida.

No sabes lo que se siente mirando desde aquí


Rafael Pacha - Ría de la Vida - 2012