martes, 1 de enero de 2013

(Los ángeles quieren ponerse mis) Zapatos rojos / (the angels wanna wear my) Red shoes


Por un año nuevo sano
Estaba sentado mirando una de esas revistas que me llegan al apartado de correos. Se llama The Wire. Es una publicación mensual de música avanzada, aunque la música de la que hablan no se escucha mucho más allá de círculos underground o iniciados. Hay gente que nunca escuchará los sonidos de los que se habla en The Wire y nadie está preocupado por ello. En realidad no se habla de música, se conversa sobre las tendencias y los artistas. Casi son ensayos literarios y experiencias de creadores en la frontera de muchos territorios: ruido, instalaciones, experimentación, sonidos al filo de la navaja.

Hitos del año (1):
 Volver a los escenarios, esta vez con Ke No Falte.
Escribir este blog.
Cruzar mi camino con el de mucha gente interesante.
Descubrir unoentrecienmil.org, pelonespeleones.com, fcarreras.org y muchos blogs de compañeros de pelea.
Comenzar la quimioterapia y acabarla.
Comenzar una nueva vida.
Las revistas de fuera tienen una forma curiosa de edición, a mitad de mes sale el número del mes siguiente. Por lo que, en diciembre sale el número de enero. En la portada de The Wire de enero de 2013 aparece lo de rebobinar 2012 (rewind 2012). Un compendio de discos no aptos para todos los oídos. Con un número uno proclamado por los periodistas de la publicación, además del resto de ediciones destacadas del año, hasta completar cincuenta trabajos. También hay otra lista que recoge las mejores reediciones y las reflexiones de muchos de los artistas que aparecen en esas listas. El año de la música underground.

Hitos del año (2):
Hablar de shockthemonkeytolife en Cadena SER Castro Urdiales
Gracias Inés, gracias Chus.
Se puede escuchar aquí

Esto me recuerda lo poco que me gustan las listas. Esas listas, por el mero hecho de serlo, ya te están obligando a algo. A pensar en cosas como: “si el disco de Laurel Halo está número uno tengo que escucharlo cuanto antes”, “ya no puedo vivir sin escuchar el disco de Laurel Halo”, “si tengo el disco de Laurel Halo con anterioridad a la aparición de la lista me creeré que soy una persona que tiene un gusto excelente y una visión de futuro muy desarrollada”, “si en el prospecto del Valtrex pone que puede provocar que vea elefantes volando, me tengo que hacer controlador aéreo”.

El mejor disco del año, la recopilación del las músicas del blog en el cd del Mixtape 2012
que siempre regalo a mi "cuadri" el día del último "poteo" del año

Este año ha pasado mucho más rápido que los anteriores. Como ir montado en un tobogán o en una montaña rusa. A estas alturas, todos hacemos ese balance extraño sobre las luces y las sombras de, en este caso, 366 días. Sobre nuestros estímulos internos y externos. Gracias al tratamiento me olvido de cantidad de cosas pequeñas y sólo siento los grandes hechos. Por eso, los posts sirven de ancla en los recuerdos. No sabía que la quimioterapia velaba los carretes fotográficos de la vida y te hacía pensar si lo que has vivido ha sido digno y no has hecho mucho el ridículo.

Y si he hecho el ridículo, ya me importa un pimiento.
Desde que se acabó la quimioterapia, hace más de cuatro semanas, no he estado nada bien. He tenido mis pequeños “despertares” estando un poco mejor durante algunas horas del día. Mi organismo ha frenado en seco, perdiendo esa relativa calidad de vida en la que pienso a todas horas. Mi deseo se despega frecuentemente de los malestares y hace planes. Esos planes sólo incluyen cosas sencillas, que nadie piense que se asoman delirios y quimeras. Y, estos planes se montan en unos minutos: ahora estoy mejor, ahora vamos..., a darnos un caprichín. Había pensado que lo mejor que podía hacer para pasar la mañana del fin del mundo era ir al Mercado de Santo Tomás en Bilbao. Entre hortalizas, legumbres, quesos, gallinas y demás fauna y flora que en estas fechas se convertirán en comida a manos de gente experta.

Ningún museo tiene bodegones tan ricos y con tanto color como en el Mercado de Santo Tomás.
Hacía un montón de años que no estaba en la Azoka de Santo Tomás. La última vez fue cuando grabé en el museo Guggenheim el concierto del pianista Joaquín Achúcarro por el centenario del Athletic Club en 1998. En 2012 no hacía una mañana muy apacible, pero pasé momentos muy agradables. El viento y la lluvia conseguían ahuyentar a los pusilánimes, por lo que, había huecos para husmear en los puestos de los aldeanos.

Habría que volver a comprar así todos los días, pero con sueldos adaptados a los precios.
Aunque el cuerpo siempre estaba al límite, mis ganas de ver conseguían avanzar entre las casetas. Pensaba que, como pienso todos los días sobre otras cosas, a lo mejor es la última vez que puedo venir aquí. Y esa ha sido la guía durante estos meses: hazlo como si fuera la última vez. Comimos talo con chorizo. Esa torta de maíz tan popular en las pequeñas ferias y mercados rurales vascos. Compramos unas pocas cosas de esas que no se encuentran en las tiendas y son manjares artesanos sencillos. Como los quesos que hace Maider Unda. Una atleta que fue medalla de bronce en Londres 2012 por sus combates en lucha olímpica, y que se levanta de madrugada para atender a sus ovejas, hacer queso, entrenar e ir por las azokas (ferias) con su madre vendiendo esas delicias de leche de oveja convertidas en queso. Todo lo que tiene de grande lo tiene de sensible, llena de constancia, y no se corta para llamar a las cosas por su nombre. La escuchamos en un programa de radio y nos pareció una persona a tener en cuenta por cómo es y por lo que dice.  Aunque estuvimos con ella unos segundos, fue una de esas hechos destacados que nos han pasado en los últimos tiempos.

Maider Unda y su madre con sus quesos Atxeta.

El queso Atxeta en vivo y en directo. Un manjar que se deshace en la boca.

Se ha acabado el año del fin del mundo y me hubiera sido muy fácil elegir una canción que se titulara con algo relativo a este hecho. Pero si hubo un año traumático en mi vida fue el periodo desde abril de 1980 hasta mayo de 1981. Bueno se alargó más. pero lo fuerte sucedió en esos trece meses. Aquello que se llamaba el “servicio militar”. Iba a objetar y fui cobarde. En aquella época, negarte a hacer “la mili” te llevaba a la cárcel. Luego tenías miles de problemas para trabajar, pasaportes y para vivir una vida dedicado a tus asuntos. Fui como un cordero, pertenecí a un rebaño que deambulaba por la nieve del norte de Huesca. Una tierra dura a 16 grados bajo cero en invierno y a 40 grados en verano. Con la mala suerte de pasar por el quirófano militar a los pocos días de llegar que me marcó durante toda mi reclusión. De aquella época recuerdo los comics de la revista TOTEM, publicación en la que descubrí al genial dibujante francés Jean Giraud, más conocido como Moebius. La última época de la revista VIBRACIONES, el SAL COMÚN, algún número despistado de STAR y de EL VÍBORA. Los libros de Bukowski, Burroughs y Cortázar. Y, aquellos “discos  de la mili”. El tercer disco de Peter Gabriel, el primero de The Specials, “On Stage” de David Bowie, “Zenyatta Mondatta” de The Police (que era una mierda, pero había que escucharlo porque era lo que molaba a todo el mundo) y el “My aim is true” de Elvis Costello con aquella pinta de gilipollas en la portada. También escuchaba “The River” de Bruce Springsteen, me parecía un buen disco a mitad de camino entre la música negra comercial y la bazofia americana blanca llena de perdedores atrapados en fábricas humeantes y cadenas de montaje.

Un talo con chorizo de vez en cuando te redime el espíritu


Me hice colega de un madrileño que también era músico, se llamaba David. Todavía recuerdo sus apellidos. Una lástima que lo licenciaran tres meses después de que yo llegara. Conocía a mucha gente que luego fue muy popular en la Movida Madrileña. Siempre me pedía que pusiera el disco de Elvis Costello. Me gustaban varias canciones con locura, pero a él la que más le gustaba era “(The angels wanna wear my) Red shoes”. Declan Macmanus (E.C.) siempre me ha merecido un respeto extraordinario como creador, aunque la imagen que da en aquella portada es un poco cómica. Pero al final, mucha gente colgamos en nuestra cara unas Rayban Wayfarer que nos da ese aspecto vintage. Me he acordado hoy de David al escribir porque había pensado usar otra canción del disco que se titula “Waiting for the end of the world”, esperando el fin del mundo. Pero no es lo que esperamos. Esperamos que el mundo no se acabe nunca y nosotros tampoco.

Los chorizos de comer deben estar colgados. Los otros, en la cárcel.

Si buscas por ahí el sentido a esta canción, verás que la gente cree que Elvis Costello habla de un pacto con los ángeles para tener sexo con una de sus conquistas y le reclaman su parte del pastel. Otros piensan que la letra habla de un asesinato. Muchos dicen que es un trato como el de Fausto, para disfrutar eternamente de la juventud y de los placeres mundanos. Tú pensarás que la he elegido porque a Benedicto XVI le gustan, entre otras cosas, los zapatos rojos. No pienso eso. Mi interpretación es otra, y es la reflexión que dejo en este post: cuando me encuentro “mejor que James Brown” y en mi vida hay abundancia de todas las cosas que me llenan, los ángeles y hasta el mismísimo Reckefeller se pegaría por ponerse mis zapatos rojos.

Los caracoles quieren tener buena suerte en 2013 al lado del muérdago,
pero acabarán en una cazuela el día de nochevieja bañados por una rica salsa.
Los párrafos anteriores me llegaron porque estaba viendo una película de esas que cuentan lo que hubiera pasado si hubiéramos tomado un camino en vez de otro y vi la portada de un disco que Elvis Costello que se titula “Trust”, cuando Nicolas Cage reflexiona sobre lo que tenía que haber pasado y no pasó tras ver lo que podía haber sido su vida. Me ha hecho reflexionar sobre todo lo pasado. Y he pensado que todas las alternativas habrían sido peores a la que vivo ahora, por muy quebrado y arrasado que esté mi organismo.

Alubias multiculturales
De las lejanas tierras de Gernika
¿De las muy lejanas tierras de Tolosa? No, que son de Bizkaia
Afortunadamente he vivido la música en el tiempo que correspondía. En los 60 y 70, en la radio escuchaba cantidad de cosas excitantes que ahora sería imposible radiar con la dictadura de las discográficas. En los ochenta, seguí coleccionando música, además de tocarla en escenarios de todo tipo y aprender a ser abierto, escuchando otros estilos alejados del convencionalismo de bajo, batería y guitarra. Tuve programas de jazz en la radio (Jazz y Libertazz en TBI) en los que sólo ponía lo que era novedad, mucho jazz europeo y jazz eléctrico de vanguardia. Para nada el rollo cultureta de “Jazz entre amigos” o de “A todo Jazz”, en el que el presentador aburre que alimenta. En los 90 escuchaba house y drum & bass mezclados con mis primeras composiciones para la tele. Desde 2000 escucho lo que hacen muchos artistas pequeños y desconocidos gracias a la red. Busco lo que me gusta y pongo barreras a los estilos y artistas que salen masivamente en los medios. Esa música no me interesa.

Prefiero gallos de caserío a gallos de multinacional
He quemado muchas etapas y no me emociono escuchando discos viejos. Cada música tiene su época, y la que más me interesa es la que está por hacer. Aunque parezca que las canciones del blog tienen un sentido nostálgico, no es así. Son fotografías en blanco y negro de lo que estoy contando. Este año del fin del mundo he escuchado más música que cualquier otro. También tengo una lista de discos, pero sin orden ni concierto. No sabría decidirme por un orden. Sólo sé que la música que llevan merece la pena porque me han hecho tener envidia de no haber podido crear nada parecido, es decir, me han sorprendido. Y eso que siento ahora lo escuché el otro día: “la vida no se mide por las veces que respiras, sino por las veces que te quedas sin aliento”. En 2012 me he quedado varias veces sin aliento. Por eso, los ángeles quieren ponerse mis zapatos rojos.



Elvis Costello - (The angels wanna wear my) Red shoes - Top of the pops 1977


Cuando vamos al cine y acaba la película siempre nos damos cuenta de que hay dos tipos de personas: los que se levantan cuando ven las letras de THE END y se largan como almas en pena, y los que nos quedamos hasta que aparece el año del copyright y lo de que no hay sido dañado ningún animal "no animals were harmed". En mi caso es deformación profesional, pero es cuando suena la mejor música de la película, aparecen imágenes extra que simulan tomas falsas o divertidas ocurrencias. Hoy, en Shockthemonkeytolife hay ese tipo de extra. Así que, quédate un poco más y dale a la barra lateral para seguir leyendo.

Bienvenidos a la segunda parte del post en la que pongo las cosas que más me han gustado en este 2012 desde el punto de vista cultural y alguna que otra recomendación.

"El restaurante del fin del mundo" es el segundo libro de la "trilogía de 5 libros" titulada "La guía del autoestopista galáctico" de Douglas Adams. Ideal para el día 21 de diciembre de 2012. Son unos libros que recomiendo a quien esté un poco bajo de ánimo. Humor inglés, muy divertidos. La película que se basó en "la Guía..." no está tan bien, pero te ríes. Esta no es una recomendación de cosas de 2012, pero me apetecía compartirlo.

Películas
Intocables, aunque es de 2011 la hemos visto en 2012. Las pelis buenas están muy alejadas del rollo Hollywood. 
Con el tratamiento no hemos ido al cine.

Series
Breaking Bad (5ª temporada 1ª parte). Esperando la segunda parte de la última temporada para acabar la serie.
Treme (1ª y 2ª temporadas). Están con la tercera, pero ya la veré. Mucha música, Nueva Orleans y Elvis Costello sale en uno de los episodios de la primera temporada.
Fringe (las cuatro temporadas que hay en castellano). La quinta y última está a punto de terminar en U.S.A. Con los años, sólo me gustan las cosas que me sorprendan. Creo que eso ya lo he escrito más arriba.

Libros
El pequeño libro de los grandes cambios. Mikael Krogerus/Roman Tschäppeler. Alienta Editorial
Cosas que los nietos deberían saber. Mark Oliver Everett. Blackiebooks (el libro del líder del grupo EELS.
Éramos unos niños. Patti Smith. Lumen ebook (todavía leyendo)

Música 
Can. The Lost Tapes
Dr. Skyloop. Plex
Julia Holter. Ekstasis
Steven Wilson. Get all you deserve
Mystery. The world is a game
Brian Eno. Lux
Dead Can Dance. Anastasis
Travis & Fripp. Follow
Actress. R.I.P.

El disco de Ke No Falte titulado Vente Conmigo se editó en febrero de 2012, mientras estaba en el hospital, y el single Mi Samba Reggae lo remezclé entre una de mis salidas del hospital y el comienzo de la quimioterapia y se editó en agosto de 2012 sólo como descarga digital. En este tiempo Jose, el líder de la banda, se ha hecho donante de médula. Algo que le honra todavía más.

Música Reediciones
Peter Gabriel. So (25 Anniversary)
Weather Report. The Columbia Albums 1971-1975
Jethro Tull. Thick As A Brick (40 anniversary)
King Crimson. Lark`s Tongues in aspic (40 anniversary)
Terje Rypdal. Odyssey
Arild Andersen. Green in blue
Pop Tops. Todas sus grabaciones (1967-1974)

(Hay más discos. He seleccionado estos porque me han sorprendido más que los demás. 2012 ha estado lleno de buenas ediciones. La música realmente creativa goza de buen estado de salud. La que fabrica la industria lleva enferma mucho tiempo)

Vídeos
Porcupine Tree. Octane Twisted
Steven Wilson. Get all you deserve

Conciertos en directo como público
Jorma Kaukonen. Sala BBK Bilbao
Thin Lizzy. RockStar Live
(El médico me prohibió asistir a todos los conciertos que no fueran los míos)

El año del fin del mundo ha escocido tanto como pican todas estas guindillas



Pues eso, que para hacer este post se ha tenido mucho cariño a los animales, plantas y personas. Las historias y personas que aparecen aquí son reales como la vida misma. He escrito esto el día de Año nuevo de 2013 un poquito mejor de lo que he estado en estas últimas semanas. Semanas muy duras llevadas con paciencia y Paracetamol.

2013, un año en el que ya estamos construyendo el futuro.

domingo, 25 de noviembre de 2012

Ría de la Vida

Toujours "Le" Voyage
Noviembre, este era el mes en el que mi padre cumplía años. Él se fue hace unos cuantos octubres. Cuando fui a esparcir sus cenizas había eclipse anular de sol. Una luz extraña para un mediodía de otoño. Había elegido un lugar que domina toda la ciudad. Aunque era lunes, estaba ocupado por gente observando el cielo. Gracias a este hecho busqué una alternativa más íntima no lejos de la estación del funicular. Ahora, esos gramos de polvo estarán incrustados en la tierra del monte reblandecida por las lluvias de aquel otoño, y al abrigo de los cambios que otros puedan hacer para desfigurar el terreno. Acabó su camino, allí arriba, bajo unos grandes árboles.

Viajeros al borde del Camino
Las cenizas, eso es lo que queda de nosotros al final. Estos días hemos estado viendo una película que me ha recordado esas cosas pequeñas que paradójicamente hacen que la vida sea importante. Se titula El Camino (The Way). Teníamos interés en verla porque Mayte y yo vivimos en un punto del Camino Norte de Santiago. También, porque hace dos años estuvimos en Santiago de Compostela, Fisterra y Muxía. Habla de lo que te cambia la vida un hecho pequeño, nimio y que en algún momento has llegado hasta a despreciar. Lo que para otros es importante, a nosotros nos provoca risa. Un hijo que le confirma a su padre que no se graduará. Que prefiere viajar a lugares especiales en vez de tener un vida de club de golf como la de su progenitor, un respetable oftalmólogo estadounidense. 

El fin del viaje, el fin del mundo
Cuando inicia el Camino, ese joven muere a causa de la climatología. Su padre, que nunca se llevó bien con él, viaja a hacerse cargo de sus restos. En Donibane Garazi (St. Jean de Pied de Port), roto por la pérdida, decide continuar el Camino de Santiago que comenzó su hijo. Tal vez con la esperanza de conocer mejor a la persona de la que ahora lleva las cenizas en la mochila, sin saber que este hecho va a ser lo que le va a cambiar la vida. Para ser una película estadounidense dirigida a estaunidenses, hay pocas cosas que chirríen en la historia. No me gustó la parte de los gitanos en Burgos y que el viaje no transforme a sus compañeros de ruta después de más de 700 kilómetros a pie. Porque el camino te cambia, lo hagas entero o unas decenas de kilómetros en alguno de sus tramos. Emilio Estévez es su director, y creo que la historia expone ese punto de ying/yang entre la vida que vivimos y la que elegimos.



The Way: Buen Camino
Y..., ¿Qué es la vida? Alguien me dijo una vez que la vida es como un río que fluye. Que si le cae una gran piedra en el cauce y lo bloquea, el agua buscará seguir su curso. Aunque tarde un poco más, retomará su camino hacia el mar. Si este texto formara parte de un libro de auto-ayuda, lo más probable es que el mar fuera el éxito. Si fuera de literatura estarían hablando de Jorge Manrique. Si fuera de un manual de Protección Civil estaríamos hablando de una catástrofe. Pero estamos hablando de la vida, de eso que canta un amigo mío en una de sus canciones: “La vida es un lugar bonito”. Y me produce una verdadera emoción cuando le escucho decir: ”...porque nadie es culpable cuando se aferra al deseo de vivir” (Txuma Murugarren, “Bizitza toki ederra da”).

Con pan y vino se anda El Camino
El deseo de vivir es algo sobre lo que estuve reflexionando hace muchos meses. La piedra cayó en mi riachuelo. Era tan grande que no la podía arrastrar con la fuerza de mi corriente. Estancó mis aguas y poco a poco noté que el sol la estaba secando. A los que nos ha caído esa gran roca justo cuando nuestro paso se ha hecho tan angosto que bloquea nuestra vida, tenemos que armarnos de fuerza para trepar por la piedra para llegar a lo más alto y mirar la senda por la que caminábamos. Mirarla bien porque cuando saltemos al otro lado dejaremos de ver por dónde veníamos. El pedrusco nos ha cambiado y aquella senda se habrá esfumado, y si no hemos asimilado sus baches y tropezones nos costará salir renovados para elegir una vida nueva.

Si encontramos una piedra en nuestra Ría, que nos enseñe el territorio
Este verano, Rafael Pacha me dedicó uno de sus temas. Se titula “Ría de la vida”. Aparece en su último álbum llamado “Tiempo”. Vida y tiempo son las dos cosas que llenan de riqueza a cualquier persona. No haría falta más. Pero siempre anhelamos lo que no tenemos y pasamos por alto la fortuna que ya poseemos. Desde Córdoba, Rafa ha creado un disco lleno de música sensible en el que nos relata su viaje instrumental a través de sus vivencias recientes. Él también tiene una historia de cenizas, con un recuerdo parecido al mío. 

Abandona la ropa que llevabas y consigue una nueva
“Ría de la Vida” está interpretado con una Mohan Veena, un instrumento utilizado en música hindú. Me llenó de emoción y comprendí que tenía que ponerme en camino para “volver a casa”. Ahora estoy al final de esa singladura, en mi Monte Do Gozo particular, a menos de una semana de acabar mi tratamiento de quimioterapia, y después a seguir caminando hasta llegar al mar para arrojar a las turbias aguas de la Costa de la Muerte la leucemia, a la que llamo MONO, y mi vida anterior. Esa ropa y ese calzado que me han acompañado arderán en las rocas, y las cenizas las tiraré en esos remolinos de espuma para no volver a llevarlos nunca más.

Si pudieron con el petróleo, podrán con las cenizas de MONO
Este está siendo mi segundo viaje iniciático. El primero me hizo amar la música por encima de todas las cosas, éste me está haciendo amar la vida.

No sabes lo que se siente mirando desde aquí


Rafael Pacha - Ría de la Vida - 2012

sábado, 17 de noviembre de 2012

Nocturno de Princesa

La vida salta en cualquier esquina, que una de ellas sea la nuestra.
Dicen que el cuerpo y el cerebro están conectados. Que lo que pienses hace que tu cuerpo funcione como un Red Bull en manos de Sebastian Vettel o como un Porsche yendo en dirección contraria manejado por un kamikaze hi-tech. Pero si tienes una enfermedad necesitas activar el mecanismo de esclusa para que las inundaciones de malestar y de dolor no afecten al centro de control, como en el Canal de Panamá. Lo que me pasa en el cuerpo no debe alterar mi cerebro.

El cuerpo siente todo el rato, pero no podemos olvidarlo. Esas señales pueden ser de muchos colores y tonalidades. Las luces verdes que nos llenan de paz porque rebosamos energía por todos los lados. Las luces ámbar intermitentes que nos advierten de que algo hay que mejorar. Las luces rojas que señalan peligro, hay que detenerse y arreglar el problema.
Demasiadas luces rojas
"Aquí estoy ahora esperando a nadie esperando nada...", así comenzaba una canción de "Fiebre de Vivir" el primer disco hecho en España del argentino Moris. Un disco que puedo llamar clásico dentro del rock hecho en español. El tema se llama Nocturno de Princesa. Qué tienen los artistas argentinos que son los únicos que me llenan haciendo canciones en español. Desde hace muchos años, el pop de aquí es muy deficiente, tanto como la salud de aquella mujer a la que llevan en silla de ruedas.

Otra vez es miércoles y estoy en esa sala llena de gente deteriorada y llena de esperanza. Cuando venía por los jardines del hospital recordaba aquella canción, tal vez porque he llegado media hora antes. Porque ya la vida no tiene prisa. Aparcado en esta sala, esperando que suene tu nombre, escribo en mi mente lo que voy mirando. Hoy he recogido mi parte de baja en el centro de salud, veintimuchas semanas de tiempo suspendido. Una película de ciencia ficción con el protagonista en un mundo hibernado.
La vida se ve mejor con cristales de colores.
Acabo de ver a una persona conocida, con la que hace tiempo no tengo trato. No quiero saludar para no molestar su intimidad. Respeto el silencio. Me ha mirado y no ha hecho ningún ademán. Tal vez le he recordado a mí mismo pero con el pelo largo. Nadie espera ver a un conocido en un sitio como este, y menos interpelar a alguien que se parece a otro alguien por ese miedo a reconocer que no se está bien. Aceptamos que nuestro coche está averiado, pero no aceptamos con agrado la inconveniencia de la enfermedad.

En este tiempo, he aprendido que la enfermedad es una renovación. Y que no estamos enfermos eternamente, excepto el protagonista de la obra de teatro de Molière. Al final nos acabamos curando y los que no, se mueren. Y ese verbo reflexivo implica una acción, no un estado. Se mueren, pero no están muertos. Porque morirse no es una desgracia, no vivir, sí.

Pronto estaremos celebrando la fiebre de vivir con otros líquidos
que no estarán colgados en bolsas de plástico.


Moris. Nocturno de Princesa. 1978

viernes, 26 de octubre de 2012

Blue Jean

Escribiendo en los cielos de mi mente
Estaba escribiendo otro post, de hecho lo comencé a escribir en mi mente el miércoles. En esos minutos que se alarga mi espera para que me revisen el PICC que llevo en el brazo. No voy a desvelar nada, porque pronto verá la luz. Cambié de idea mientras Lourdes me iba quitando las capas de adhesivos que cubren mi bíceps. Donde me hacen el mantenimiento semanal es la sala donde me han extraído sangre para las analíticas, cuando mis linfocitos estaban oscilando entre 83.000 y 96.000. Un tiempo que yo lo veo como mi Edad Media, llena de oscuridad y temores. 

En esta pequeña sala hay dos puestos para sentarse y uno para tumbarse. Siempre que puedo me pongo en el que está al lado de la ventana. Por suerte, el Hospital de Basurto de Bilbao tiene césped y árboles entre los pabellones. Miro esas hojas que se balancean y la gente que entra y sale por la puerta de enfrente. Esto me distrae, porque si miro lo que me están haciendo a lo mejor me da un mareo. Soy un poco aprensivo. Si te veo sangrar, me caigo redondo.

En el otro puesto se sentó una mujer a la que le iban a revisar el PICC por primera vez. El tener un aparato de esos ya te conduce a la solidaridad con las personas que también lo llevan. Generalmente, cuando estoy allí, ni siquiera miro para saber quién está a mi lado. En vez de mirar todo el tiempo por la ventana, esta vez me giré para ver su rostro. Probablemente tenía mi edad. Estaba preocupada por su marido, para que le devolvieran el papel que el hospital emite con cada cita y así justificar ante su trabajo esa “ausencia de acompañante”. Porque los acompañantes también son tan ausentes como nosotros. No existimos. Dejamos de salir a la calle, dejamos de contar para la gente que nos conoce. Las rutinas se cambian. Ya no hay pinchitos de tortilla los viernes en La Fuente, esa antigua taberna de puerto tan entrañable. Ya no hay cervezas en cualquier sitio, siempre tienen que ser sentado en la calle. Ahora que el tiempo se va haciendo más frío sólo se pueden tomar en casa. Ya no hay prisa para tomar el autobús de las 7:30, ni el de las 8:00, ni el de las 8:30. La persiana del estudio ya no se levanta todos los días, sólo un ratito los miércoles. Sólo para mirar que todo está en su sitio. La música se apagó para encenderse en otro sitio.


Stick concienciado y solidario contigo

Esa mujer estaba a punto de acabar su tratamiento y las venas ya no le aguantaban más. Le contaba a Susana, la otra enfermera, los problemas que había tenido en el quirófano donde nos ponen estos dispositivos. Bajo su pañuelo, se veía en su cara el deterioro por la lucha contra otro cáncer de mama. Porque cuando se pelea en el frente cotidiano contra esta enfermedad se te pone cara de guerra. Es tu uniforme y el pañuelo es tu casco integral. Esa cara con diferente pañuelo es la que veía en los blogs de las “chicas del cáncer”, como las llamamos desde aquel primer día en el que descubrimos aquella fuente de sabiduría. 


19 de octubre, un día contra el cáncer de mama...
... que se sufre 365 días al año.

La primera imagen que me llegó fue Blue Jean. No sabía porqué. Pero apareció en mi cabeza el retrato de David Bowie muy maquillado y con turbante, caracterizado como un cantante imaginario llamado “Screaming Lord Byron”. Ese maquillaje oscuro y dorado. Ese aire de misterio que da siempre un pañuelo. Blue Jean no habla de una historia de mil y una noches llena de incertidumbres. Ni de un caminar encima de un alambre haciendo equilibrios con una barra de quimioterapia y unas zapatillas de radioterapia. Esa forma física y química de mantener la estabilidad y de llegar al otro lado. Ni de ese extraño viaje bajo el que no hay red. Blue Jean sólo es un detalle, un movimiento. La traigo hoy por unos segundos de película. Imaginando cómo será ese día en el que el pañuelo cae como una hoja de otoño o se desenrolla como el papel de regalo un día de cumpleaños y te muestras tal como eres. Como Screaming Lord Byron girando sobre ti misma desenlazando un turbante, para decirle al mundo: ¡Estoy curada!.


19 de octubre sesión en rosa.
Esta historia ocurrió hace diez días, dos días antes del Día Mundial del Cáncer de Mama. Me he tomado mi tiempo para hacértela llegar, porque los efectos secundarios son cada vez más agudos y me cuesta contar cosas, pero no quería pasar por alto esta fecha y descartar esta historia. Acordarme de esa jornada en la que el MONO y yo cruzamos palabras de solidaridad contigo y con personas como tú. Este homenaje va por ti que has luchado, estás luchando o lucharás contra algo que te cambia la vida al instante y que, cuando llegas al final del alambre, te ha convertido en mejor persona. Porque las guerras que libramos son paralelas, sé muy bien de lo que hablo. Blue Jean.


David Bowie - Blue Jean


17 minutos de un Bowie patoso y 3 minutos de un Bowie estrella

jueves, 11 de octubre de 2012

Todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi MONO / Everybody's got something to hide except me and my MONKEY


Los cielos del oeste. Mañana volverá la luz.

El camino me ha enseñado que la vida es breve y redonda. Que cuando menos te lo esperas la tortilla da la vuelta. Quien ahora está abajo luego estará arriba, y viceversa. Es la ley del Karma. Yo ya he estado muerto, hasta que decidí acabar con lo que me había matado, hasta que decidí acabar con la leucemia. Entonces renací y la vida es más brillante aunque el panorama alrededor sea lo más parecido al día después de un incendio en un parque natural.

También las tortillas de los viernes dan la vuelta y se ponen más alegres

Hace muchas semanas que no apunto nada en el blog. Ahora volvemos a mover Shock the monkey to life. Coincide que en estas fechas Shock the monkey, la canción, está sonando en directo en EE.UU. Peter Gabriel está de gira recordando su disco de hace 25 años llamado So. Esa gira pasó por San Sebastián en aquellos años 80 y allí estaba yo, en las vallas delante de Tony Levin. Ah! El tío Tony, como le llamamos Mayte y yo, qué persona más entrañable. Él hizo que me enamorara del Chapman Stick, ese fantástico instrumento que ahora toco.

El Chapman Stick.
Enamorado de su sonido desde el segundo disco de Peter Gabriel
Estoy escribiendo desde la sala de espera del pabellón del hospital en el que me atienden. Hoy toca limpieza de PICC como todos los miércoles a las 12:10. Ahí dentro me esperan Azucena y Lourdes para pasar unos minutos especialmente agradables mientras cuidan que mi brazo no se infecte. Allí hay mucha presión, pero su forma de ser y su buen humor hace que nos sintamos cómodos y confiados. Hoy he podido sentarme mientras espero, las últimas semanas la sala estaba atestada de gente y prefiero que se siente otra gente, porque a lo mejor están peor que yo. Hay mucha gente deteriorada a mi lado. Puede que yo esté peor que ellos, pero siempre pienso que estoy mejor que la mayoría. ¡Ah!, pensar, qué acción más exótica. 

Siempre pienso que estoy mejor que mucha gente que piensa que no tiene nada en la salud. La razón es muy sencilla, desde que acepté la enfermedad, digo lo que pienso y pienso lo que digo. No me interesa caer bien a todo el mundo, esto me libera de un montón de tensiones. Conmigo mismo y con los demás. Antes sólo pensaba y pensaba. Hacía muy pocas cosas completas. ¿Le agradará esto a mi cliente Tal? ¿Estará bien decirle esto a Pascual? ¿Esta música gustará al cañero pero angelical director de la serie más horrible para la que he hecho una banda sonora? Pensar, pensar y pensar. Nunca actuar, ni expresar. ¿Qué más da? Haga lo que haga, lo que voy a conseguir es una respuesta. Y una respuesta es mejor que un pensamiento encerrado en una jaula.

Ahora paso muchas horas solo y eso me posibilita aprender de mis silencios. Antes también pasaba muchas horas solo, cuando trabajaba. Estaba un montón de horas encerrado en mi sala de control magnífica, llena de aparatos sofisticados y muy caros escuchando sonidos llenos de vacío y carentes de imaginación. Inversión millonaria para trabajar con ideas de estercolero. Lo que pasa es que esto no se lo podías expresar al guitarrista de turno o al rapero con sus Nike nuevas porque te podían meter el Pro Tools por donde se rompen los cestos. Pero es así, me voy guardando cosas y voy llenando mi vida de frustración. 

Si las paredes de esta sala hablaran...
Desde que supe un poco de la vida de mundo del arte, me pareció un lugar lleno de carencias. De gente poco desarrollada y llena de frustraciones. Usaban las canciones, las pinturas, las esculturas, las novelas, los ensayos y las películas como vía de escape. Hay tantos mensajes de socorro en las obras de arte como gente puebla las urgencias de los hospitales. Incluso hay montones de capítulos en las biografías y en las autobiografías de los artistas que están llenos de S.O.S.

Urgencias. Os lo juro por Snoopy, esto está lleno siempre.

John Lennon era una de esas personas, incluso tituló "Socorro" una de sus canciones, uno de sus discos y una de sus películas. Por lo que ha trascendido en los documentales y en los libros que hablan de su persona o de su banda, siempre le tacharon de deslenguado y de que decía las cosas como eran y no como se debían de expresar para que no molestaran. Incluso alguna agencia gubernativa de las que se autoproclaman de inteligencia le tuvo en el punto de mira. Compuso esta canción llamada “Todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi MONO” para el doble blanco, cuando The Beatles estaban en su peor crisis, después de poner a parir al Maharishi en "Sexy Sadie" y el título coincide con lo que ahora siento. Hay demasiada hipocresía en nuestra vida cotidiana. Tanta, que una vez coloqué un cartel en la oficina de la que yo era responsable con la leyenda: "Los que hablan mal de mí, si supieran lo que pienso de ellos, aún hablarían peor". Eso fue en los años 80 y sigue en vigor ahora, tanto que hay un grupo de FaceBook con este nombre. Por lo que hoy, con el número 695 en la cola para pedir hora para la sesión de la semana que viene y con más de veinte por delante, me apetece hablar de las cosas que me pasan por la cabeza y que a veces comento con Mayte, pero que muchas me guardo. Seguro que a élla le daría un poco de corte poner. Llevo ya una hora sentado esperando. ¿Los malditos recortes en personal? Algunos parece que en vez de pedir una cita para consulta están negociando un viaje a Bali.

Llevo 21 semanas seguidas de baja, y he estado entrando y saliendo del hospital desde febrero. El año pasado dejé de trabajar con continuidad en abril y en todo este tiempo he perdido a casi todos mis clientes. Tengo muy pocas esperanzas de encontrarme con alguno cuando probablemente en primavera vuelva a abrir el estudio. Ahora mi futuro está abierto, lo tengo que pensar así. Si acumulara menos juventud me plantearía marcharme de este país en el que chapoteamos como cerdos, y cada vez somos más en la pocilga. Esto se lo debemos a la piara de políticos que están ahí para aprovecharse. Ellos se comen las trufas y nosotros las bellotas.

Esos políticos que dicen que vivimos por encima de nuestras posibilidades le dicen a mi hospital que se acabaron las Neulastas (medicina reforzadora de defensas). Que ahora me den Zarzio. Que ya solo el nombre suena a zafio, a blanco y negro, a algo que te va a sentar mal. Era lo que se recetaba antes de aparecer la Neulasta. Esto refuerza este texto, volvemos a los años oscuros. Efectivamente. Después de tomar la inyección te empiezas a encontrar mal. Me advirtieron de los efectos secundarios, pero no los imaginaba así. Además, la tortura se prolonga durante cinco días. Neulasta era una única dosis sin putadas, Zarzio son cinco dosis, cinco días seguidos y con más efectos especiales que Prometheus. 

Un poco de EPO para sanar más rápido. El producto energético favorito de muchos deportistas.
A los de dos ruedas les vuelve locos.
Yo sé que Mayte y la gente como ella que se dedica a la enseñanza están muy mal de ánimo. Y me pone triste. Tienen un jefe que lo único que le importa es la españolidad y su máximo exponente de cultura es la corrida de toros. Que le importa un huevo que un niño pague el 21% por un libro. Tiene un gran problema de categorías mentales. Es muy fácil ser jefe así. Te señalan con el dedo, te sacan de tu profesión de tertuliano manipulador y te ponen en la mano una goma de borrar del tamaño de un misil norcoreano para que haga desaparecer todo lo que no le guste, a él y a los que pagan al gobierno. Que no son los inquilinos de la pocilga, sino los dueños de las fábricas de pienso, de abono, de boticas, de energía y de los que construyen esas pistolas con las que nos anestesian para distraernos mientras nos sacan los jamones y los choricitos tan ricos. Y cuando Mayte me viene contando las historias del colegio pienso que, de qué están hechos los padres de ahora educados a base de Bola de Dragón y Playstation. Que se hunden en sus sofás poniéndose una de esas pistolas de anestesia de la marca Tele 5 o TVE, que ahora son casi gemelas. ¿Porqué no se mueven y luchan para que sus hijos tengan derecho a una educación pública y no a una doctrina? ¿Porqué no luchan para que los colegios públicos tengan medios? No entiendo por qué un niño no pueda llevar un lápiz y un cuaderno al cole porque nadie tiene dinero para comprárselo.  Qué diablos de conciencia hay..., qué importa la prima de riesgo si el rebaño pasa hambre de saber y de alimentos. Entonces hay que pensar que, esa calaña que se junta para insultarse al más puro estilo del teatro clásico en lugares altamente protegidos son perjudiciales para nuestra salud.

Conciencia de clase hasta la médula
Y de la salud no quiero hablar, porque tendría que decir muchas cosas de la persona que lo lleva. Esa que parece todo un melanoma y que tiene un Jaguar en el garaje y que no sabe de dónde ha salido. Que es incapaz de decir dos frases coherentes delante de un micrófono. Que tiene el cargo porque estaba allí donde repartían las papeletas y que no se sabe cómo recogió más que los demás.

Durante estos últimos años hemos conocido muy bien a quienes nos roban el pienso y nos matan de frío. Todos esos que se juntan en esos establos de primera y rebuznan a gusto. Da igual de qué color tengan el pelo, porque cuando entran ahí todos tienen el mismo objetivo, vivir a costa nuestra. Da igual el color de la cuadra: Azul, con golondrinas; Roja con claveles; Morada con porras y guadañas. Se me acabarían los colores de tantas como hay. Da igual dónde esté el establo, en Vitoria, en Valencia, en Toledo, en Madrid, en Bruselas..., todos son igual de dañinos.

Ahora es tiempo de campaña electoral en mi granja. Cuando los burros políticos están en celo democrático cambian su cuerpo de asno por el de conejo. Las mismas orejas largas, lo que pasa es que al conejo le duran más las pilas para seguir contando bobadas. Y te hablan de temas tan complejos como la construcción de motores de avión en el Parque Tecnológico de Zamudio como de temas tan problemáticos como los desahucios. Si en la vida han trabajado en nada que no sea mover la lengua, si nunca han ido a parar un desahucio, ni siquiera a organizar unas condiciones para que no se lleguen a producir. Pero, aunque todos sepamos lo que pasa y que nos engañan, el día 21 de octubre saldrá otro asno lehendakari por cuatro años. Y encima, tenemos que dar gracias que nuestra granja todavía funciona un poco mejor que las otras. 

No avanzamos. Nunca lo haremos mientras prefiramos mirar al pasado y a las tradiciones. No nos atrevemos a romper la tendencia que nos ata a un sin futuro. Que preferimos vivir en los años 40 del siglo pasado, porque somos incapaces de tener arranque y enfrentarnos al siglo 21, quitando la máscara de los que nos quieren ganar la guerra que ellos han inventado. La gente joven y super preparada se empieza a marchar como en las películas de Alfredo Landa. Ya lo he comentado, yo también lo haría. Encima el chon mayor se regodea diciendo que los lechoncitos llevan la buena imagen de la pocilga por el mundo entero, mientras se fuma un puro. No se da cuenta de que después de todo el pienso invertido, y alguna que otra trufa en los últimos años, otros aprovecharán esos jamones pata negra y esos lomos para el beneficio de sus economías. Esto se ha convertido en lo que dice la canción "God save the queen", que nos hacía tanta gracia cuando la escuchábamos con dieciocho años. El punk, el borracho y el niño, son los únicos que dicen la verdad. 

Algunos familiares y algunos amigos son como los políticos, que sólo se acuerdan de tí cada cuatro años. Y cuando lo hacen y te llaman o te escriben, es como si te hubiera tocado la lotería. Se sienten pletóricos y creen que tú te tienes que sentir igual. Se sienten pletóricos porque creen que así te animan y esconden su torpeza de no saber cómo tratarte. Como saben que ya no te vas a morir de esto, vuelven a su rutina de pobres miserables ignorándote como antes.

Hace unas semanas leía en el blog de Ainara Trigueros sus apreciaciones de cómo tratar a un enfermo de nuestras patologías. No sólo no daba en el clavo, sino que en algunos puntos se quedaba corta. Ahora lo que buscas es solidaridad y apoyo. Lo que encuentras es vacío. La gente a la que echas de menos, un día te tuvo por alguien con un halo brillante, alguien especial. Hasta que se dieron cuenta de que tenías un coche de más de 20 años, coche clásico lo llamo yo, que ibas en autobús a trabajar, cierta sostenibilidad, que amabas tu profesión y que aunque hay muchos meses de vacas flacas no volverías a trabajar por cuenta ajena.

Esperando al tren, nuevo destino.
¡Ah!, el trabajo. Bendita cosa esa a la que tienes que ir cuando más sueño tienes. Soy autónomo, ya lo puse en algún sitio. Y no creo que el día en que pueda levantar la persiana de mi estudio, llamado Belfegore y que está en el barrio de Bilbao de donde soy llamado Zorrotza, tenga cola para que produzca discos o componga músicas para la tele. Si antes el banco no me ha embargado, lo utilizaré como base para mi propia creación. Algo que llevo semanas planteándome. Si el trabajo no viene al estudio, sacaré mi trabajo a la calle. 

Belfegore cuando lo abrí. 

Estoy en proceso de reciclaje. Esto me está llevando desde agosto, desde que toqué con KNF en Aste Nagusia 2012. Primero serán las ideas. Necesito despejar de las malezas de los prejuicios los caminos por lo que puedo discurrir . Del “esto no haré porque...”, del “esto no voy a ser capaz...”, estos son los planteamientos de los que huyo. Todos los trabajos son respetables si los llevas a cabo con dignidad. Lo importante es decidir qué voy a hacer durante los primeros meses. Ya lo planteé hace unas semanas, cuando estaba ingresado en el hospital, decidir ir por el buen camino o por el mal camino cuesta lo mismo. Y , como es algo que afectará a mi entorno personal durante los próximos años, tengo que planificarlo bien.

Mi trabajo..., ¡A la calle!

El MONO y yo tenemos muchas cosas que contar. De la vuelta a tocar en directo, de las visitas que hemos tenido, de la cantidad de gente maja que hay, de la cantidad de buenos momentos que tiene el día, de gente que hemos conocido en persona en estos meses de enfermedad. Pero ha habido unas semanas que hemos estado en un tris de quedarnos mudos. Pero lo hemos pensado mejor después de escuchar seriamente la canción de Lennon "Todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi MONO". Es una canción tan seria que la letra la podía haber escrito un alumno de Mayte de ocho años. Así que, vamos a dejar las pajas mentales y a continuar lo que hemos empezado. La vida va pasando y el tratamiento también. La leucemia cada vez tiene menos peso en mi pensamiento. Esto es debido a que las cosas van mejor que bien. Ya no me importa la nausea, tampoco la desgana. Son parte de mi trabajo en pos de la sanación. Ahora mi trabajo es este, ya sabéis, EL OBJETIVO. Si te quedas en los detalles molestos te perderás la satisfacción de la evolución positiva. Si te quedas escarbando en la basura nunca aspirarás a ser feliz.


Hoy ha tocado hablar sobre cosas que generalmente no nos habíamos planteado cuando iniciamos el viaje hacia la sanación. Abrir la zona más oscura de nuestro cerebro y sacar los desperdicios para limpiar nuestra mente, para después contar cosas positivas en los próximos posts. Pero era necesario, por salud mental llegar a un desahogo. Os lo recomiendo. Echad la mierda fuera. Seréis más creativos, os respetarán más y viviréis más años. Eso puede implicar que le empecéis a caer mal a mucha gente. Pero, ¿Realmente esto importa después de haber estado muerto?

John Lennon siempre ha hecho discos muy malos. Incluso, si The Beatles hubiera salido hoy día  sería un grupo del montón. Lo que pasa es que en aquel tiempo se necesitaba algo que cambiara las cosas. No se sabía muy bien qué. Creo que ahora estamos en las mismas. Se necesita un cambio. No creo que llegue hoy, pero sé que vendrá, como en la canción de Sam Cooke. 



El único disco que me gusta de JL es Some Time in NYC.
Activismo político de multimillonario.
En este disco toca Frank Zappa, y eso cambia las cosas.
JL, FZ convierte tu disco en algo que merece la pena.
Pero dile a Yoko que se calle


The Beatles: Everybody's got something to hide except me and my MONKEY