jueves, 11 de octubre de 2012

Todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi MONO / Everybody's got something to hide except me and my MONKEY


Los cielos del oeste. Mañana volverá la luz.

El camino me ha enseñado que la vida es breve y redonda. Que cuando menos te lo esperas la tortilla da la vuelta. Quien ahora está abajo luego estará arriba, y viceversa. Es la ley del Karma. Yo ya he estado muerto, hasta que decidí acabar con lo que me había matado, hasta que decidí acabar con la leucemia. Entonces renací y la vida es más brillante aunque el panorama alrededor sea lo más parecido al día después de un incendio en un parque natural.

También las tortillas de los viernes dan la vuelta y se ponen más alegres

Hace muchas semanas que no apunto nada en el blog. Ahora volvemos a mover Shock the monkey to life. Coincide que en estas fechas Shock the monkey, la canción, está sonando en directo en EE.UU. Peter Gabriel está de gira recordando su disco de hace 25 años llamado So. Esa gira pasó por San Sebastián en aquellos años 80 y allí estaba yo, en las vallas delante de Tony Levin. Ah! El tío Tony, como le llamamos Mayte y yo, qué persona más entrañable. Él hizo que me enamorara del Chapman Stick, ese fantástico instrumento que ahora toco.

El Chapman Stick.
Enamorado de su sonido desde el segundo disco de Peter Gabriel
Estoy escribiendo desde la sala de espera del pabellón del hospital en el que me atienden. Hoy toca limpieza de PICC como todos los miércoles a las 12:10. Ahí dentro me esperan Azucena y Lourdes para pasar unos minutos especialmente agradables mientras cuidan que mi brazo no se infecte. Allí hay mucha presión, pero su forma de ser y su buen humor hace que nos sintamos cómodos y confiados. Hoy he podido sentarme mientras espero, las últimas semanas la sala estaba atestada de gente y prefiero que se siente otra gente, porque a lo mejor están peor que yo. Hay mucha gente deteriorada a mi lado. Puede que yo esté peor que ellos, pero siempre pienso que estoy mejor que la mayoría. ¡Ah!, pensar, qué acción más exótica. 

Siempre pienso que estoy mejor que mucha gente que piensa que no tiene nada en la salud. La razón es muy sencilla, desde que acepté la enfermedad, digo lo que pienso y pienso lo que digo. No me interesa caer bien a todo el mundo, esto me libera de un montón de tensiones. Conmigo mismo y con los demás. Antes sólo pensaba y pensaba. Hacía muy pocas cosas completas. ¿Le agradará esto a mi cliente Tal? ¿Estará bien decirle esto a Pascual? ¿Esta música gustará al cañero pero angelical director de la serie más horrible para la que he hecho una banda sonora? Pensar, pensar y pensar. Nunca actuar, ni expresar. ¿Qué más da? Haga lo que haga, lo que voy a conseguir es una respuesta. Y una respuesta es mejor que un pensamiento encerrado en una jaula.

Ahora paso muchas horas solo y eso me posibilita aprender de mis silencios. Antes también pasaba muchas horas solo, cuando trabajaba. Estaba un montón de horas encerrado en mi sala de control magnífica, llena de aparatos sofisticados y muy caros escuchando sonidos llenos de vacío y carentes de imaginación. Inversión millonaria para trabajar con ideas de estercolero. Lo que pasa es que esto no se lo podías expresar al guitarrista de turno o al rapero con sus Nike nuevas porque te podían meter el Pro Tools por donde se rompen los cestos. Pero es así, me voy guardando cosas y voy llenando mi vida de frustración. 

Si las paredes de esta sala hablaran...
Desde que supe un poco de la vida de mundo del arte, me pareció un lugar lleno de carencias. De gente poco desarrollada y llena de frustraciones. Usaban las canciones, las pinturas, las esculturas, las novelas, los ensayos y las películas como vía de escape. Hay tantos mensajes de socorro en las obras de arte como gente puebla las urgencias de los hospitales. Incluso hay montones de capítulos en las biografías y en las autobiografías de los artistas que están llenos de S.O.S.

Urgencias. Os lo juro por Snoopy, esto está lleno siempre.

John Lennon era una de esas personas, incluso tituló "Socorro" una de sus canciones, uno de sus discos y una de sus películas. Por lo que ha trascendido en los documentales y en los libros que hablan de su persona o de su banda, siempre le tacharon de deslenguado y de que decía las cosas como eran y no como se debían de expresar para que no molestaran. Incluso alguna agencia gubernativa de las que se autoproclaman de inteligencia le tuvo en el punto de mira. Compuso esta canción llamada “Todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi MONO” para el doble blanco, cuando The Beatles estaban en su peor crisis, después de poner a parir al Maharishi en "Sexy Sadie" y el título coincide con lo que ahora siento. Hay demasiada hipocresía en nuestra vida cotidiana. Tanta, que una vez coloqué un cartel en la oficina de la que yo era responsable con la leyenda: "Los que hablan mal de mí, si supieran lo que pienso de ellos, aún hablarían peor". Eso fue en los años 80 y sigue en vigor ahora, tanto que hay un grupo de FaceBook con este nombre. Por lo que hoy, con el número 695 en la cola para pedir hora para la sesión de la semana que viene y con más de veinte por delante, me apetece hablar de las cosas que me pasan por la cabeza y que a veces comento con Mayte, pero que muchas me guardo. Seguro que a élla le daría un poco de corte poner. Llevo ya una hora sentado esperando. ¿Los malditos recortes en personal? Algunos parece que en vez de pedir una cita para consulta están negociando un viaje a Bali.

Llevo 21 semanas seguidas de baja, y he estado entrando y saliendo del hospital desde febrero. El año pasado dejé de trabajar con continuidad en abril y en todo este tiempo he perdido a casi todos mis clientes. Tengo muy pocas esperanzas de encontrarme con alguno cuando probablemente en primavera vuelva a abrir el estudio. Ahora mi futuro está abierto, lo tengo que pensar así. Si acumulara menos juventud me plantearía marcharme de este país en el que chapoteamos como cerdos, y cada vez somos más en la pocilga. Esto se lo debemos a la piara de políticos que están ahí para aprovecharse. Ellos se comen las trufas y nosotros las bellotas.

Esos políticos que dicen que vivimos por encima de nuestras posibilidades le dicen a mi hospital que se acabaron las Neulastas (medicina reforzadora de defensas). Que ahora me den Zarzio. Que ya solo el nombre suena a zafio, a blanco y negro, a algo que te va a sentar mal. Era lo que se recetaba antes de aparecer la Neulasta. Esto refuerza este texto, volvemos a los años oscuros. Efectivamente. Después de tomar la inyección te empiezas a encontrar mal. Me advirtieron de los efectos secundarios, pero no los imaginaba así. Además, la tortura se prolonga durante cinco días. Neulasta era una única dosis sin putadas, Zarzio son cinco dosis, cinco días seguidos y con más efectos especiales que Prometheus. 

Un poco de EPO para sanar más rápido. El producto energético favorito de muchos deportistas.
A los de dos ruedas les vuelve locos.
Yo sé que Mayte y la gente como ella que se dedica a la enseñanza están muy mal de ánimo. Y me pone triste. Tienen un jefe que lo único que le importa es la españolidad y su máximo exponente de cultura es la corrida de toros. Que le importa un huevo que un niño pague el 21% por un libro. Tiene un gran problema de categorías mentales. Es muy fácil ser jefe así. Te señalan con el dedo, te sacan de tu profesión de tertuliano manipulador y te ponen en la mano una goma de borrar del tamaño de un misil norcoreano para que haga desaparecer todo lo que no le guste, a él y a los que pagan al gobierno. Que no son los inquilinos de la pocilga, sino los dueños de las fábricas de pienso, de abono, de boticas, de energía y de los que construyen esas pistolas con las que nos anestesian para distraernos mientras nos sacan los jamones y los choricitos tan ricos. Y cuando Mayte me viene contando las historias del colegio pienso que, de qué están hechos los padres de ahora educados a base de Bola de Dragón y Playstation. Que se hunden en sus sofás poniéndose una de esas pistolas de anestesia de la marca Tele 5 o TVE, que ahora son casi gemelas. ¿Porqué no se mueven y luchan para que sus hijos tengan derecho a una educación pública y no a una doctrina? ¿Porqué no luchan para que los colegios públicos tengan medios? No entiendo por qué un niño no pueda llevar un lápiz y un cuaderno al cole porque nadie tiene dinero para comprárselo.  Qué diablos de conciencia hay..., qué importa la prima de riesgo si el rebaño pasa hambre de saber y de alimentos. Entonces hay que pensar que, esa calaña que se junta para insultarse al más puro estilo del teatro clásico en lugares altamente protegidos son perjudiciales para nuestra salud.

Conciencia de clase hasta la médula
Y de la salud no quiero hablar, porque tendría que decir muchas cosas de la persona que lo lleva. Esa que parece todo un melanoma y que tiene un Jaguar en el garaje y que no sabe de dónde ha salido. Que es incapaz de decir dos frases coherentes delante de un micrófono. Que tiene el cargo porque estaba allí donde repartían las papeletas y que no se sabe cómo recogió más que los demás.

Durante estos últimos años hemos conocido muy bien a quienes nos roban el pienso y nos matan de frío. Todos esos que se juntan en esos establos de primera y rebuznan a gusto. Da igual de qué color tengan el pelo, porque cuando entran ahí todos tienen el mismo objetivo, vivir a costa nuestra. Da igual el color de la cuadra: Azul, con golondrinas; Roja con claveles; Morada con porras y guadañas. Se me acabarían los colores de tantas como hay. Da igual dónde esté el establo, en Vitoria, en Valencia, en Toledo, en Madrid, en Bruselas..., todos son igual de dañinos.

Ahora es tiempo de campaña electoral en mi granja. Cuando los burros políticos están en celo democrático cambian su cuerpo de asno por el de conejo. Las mismas orejas largas, lo que pasa es que al conejo le duran más las pilas para seguir contando bobadas. Y te hablan de temas tan complejos como la construcción de motores de avión en el Parque Tecnológico de Zamudio como de temas tan problemáticos como los desahucios. Si en la vida han trabajado en nada que no sea mover la lengua, si nunca han ido a parar un desahucio, ni siquiera a organizar unas condiciones para que no se lleguen a producir. Pero, aunque todos sepamos lo que pasa y que nos engañan, el día 21 de octubre saldrá otro asno lehendakari por cuatro años. Y encima, tenemos que dar gracias que nuestra granja todavía funciona un poco mejor que las otras. 

No avanzamos. Nunca lo haremos mientras prefiramos mirar al pasado y a las tradiciones. No nos atrevemos a romper la tendencia que nos ata a un sin futuro. Que preferimos vivir en los años 40 del siglo pasado, porque somos incapaces de tener arranque y enfrentarnos al siglo 21, quitando la máscara de los que nos quieren ganar la guerra que ellos han inventado. La gente joven y super preparada se empieza a marchar como en las películas de Alfredo Landa. Ya lo he comentado, yo también lo haría. Encima el chon mayor se regodea diciendo que los lechoncitos llevan la buena imagen de la pocilga por el mundo entero, mientras se fuma un puro. No se da cuenta de que después de todo el pienso invertido, y alguna que otra trufa en los últimos años, otros aprovecharán esos jamones pata negra y esos lomos para el beneficio de sus economías. Esto se ha convertido en lo que dice la canción "God save the queen", que nos hacía tanta gracia cuando la escuchábamos con dieciocho años. El punk, el borracho y el niño, son los únicos que dicen la verdad. 

Algunos familiares y algunos amigos son como los políticos, que sólo se acuerdan de tí cada cuatro años. Y cuando lo hacen y te llaman o te escriben, es como si te hubiera tocado la lotería. Se sienten pletóricos y creen que tú te tienes que sentir igual. Se sienten pletóricos porque creen que así te animan y esconden su torpeza de no saber cómo tratarte. Como saben que ya no te vas a morir de esto, vuelven a su rutina de pobres miserables ignorándote como antes.

Hace unas semanas leía en el blog de Ainara Trigueros sus apreciaciones de cómo tratar a un enfermo de nuestras patologías. No sólo no daba en el clavo, sino que en algunos puntos se quedaba corta. Ahora lo que buscas es solidaridad y apoyo. Lo que encuentras es vacío. La gente a la que echas de menos, un día te tuvo por alguien con un halo brillante, alguien especial. Hasta que se dieron cuenta de que tenías un coche de más de 20 años, coche clásico lo llamo yo, que ibas en autobús a trabajar, cierta sostenibilidad, que amabas tu profesión y que aunque hay muchos meses de vacas flacas no volverías a trabajar por cuenta ajena.

Esperando al tren, nuevo destino.
¡Ah!, el trabajo. Bendita cosa esa a la que tienes que ir cuando más sueño tienes. Soy autónomo, ya lo puse en algún sitio. Y no creo que el día en que pueda levantar la persiana de mi estudio, llamado Belfegore y que está en el barrio de Bilbao de donde soy llamado Zorrotza, tenga cola para que produzca discos o componga músicas para la tele. Si antes el banco no me ha embargado, lo utilizaré como base para mi propia creación. Algo que llevo semanas planteándome. Si el trabajo no viene al estudio, sacaré mi trabajo a la calle. 

Belfegore cuando lo abrí. 

Estoy en proceso de reciclaje. Esto me está llevando desde agosto, desde que toqué con KNF en Aste Nagusia 2012. Primero serán las ideas. Necesito despejar de las malezas de los prejuicios los caminos por lo que puedo discurrir . Del “esto no haré porque...”, del “esto no voy a ser capaz...”, estos son los planteamientos de los que huyo. Todos los trabajos son respetables si los llevas a cabo con dignidad. Lo importante es decidir qué voy a hacer durante los primeros meses. Ya lo planteé hace unas semanas, cuando estaba ingresado en el hospital, decidir ir por el buen camino o por el mal camino cuesta lo mismo. Y , como es algo que afectará a mi entorno personal durante los próximos años, tengo que planificarlo bien.

Mi trabajo..., ¡A la calle!

El MONO y yo tenemos muchas cosas que contar. De la vuelta a tocar en directo, de las visitas que hemos tenido, de la cantidad de gente maja que hay, de la cantidad de buenos momentos que tiene el día, de gente que hemos conocido en persona en estos meses de enfermedad. Pero ha habido unas semanas que hemos estado en un tris de quedarnos mudos. Pero lo hemos pensado mejor después de escuchar seriamente la canción de Lennon "Todos tienen algo que ocultar excepto yo y mi MONO". Es una canción tan seria que la letra la podía haber escrito un alumno de Mayte de ocho años. Así que, vamos a dejar las pajas mentales y a continuar lo que hemos empezado. La vida va pasando y el tratamiento también. La leucemia cada vez tiene menos peso en mi pensamiento. Esto es debido a que las cosas van mejor que bien. Ya no me importa la nausea, tampoco la desgana. Son parte de mi trabajo en pos de la sanación. Ahora mi trabajo es este, ya sabéis, EL OBJETIVO. Si te quedas en los detalles molestos te perderás la satisfacción de la evolución positiva. Si te quedas escarbando en la basura nunca aspirarás a ser feliz.


Hoy ha tocado hablar sobre cosas que generalmente no nos habíamos planteado cuando iniciamos el viaje hacia la sanación. Abrir la zona más oscura de nuestro cerebro y sacar los desperdicios para limpiar nuestra mente, para después contar cosas positivas en los próximos posts. Pero era necesario, por salud mental llegar a un desahogo. Os lo recomiendo. Echad la mierda fuera. Seréis más creativos, os respetarán más y viviréis más años. Eso puede implicar que le empecéis a caer mal a mucha gente. Pero, ¿Realmente esto importa después de haber estado muerto?

John Lennon siempre ha hecho discos muy malos. Incluso, si The Beatles hubiera salido hoy día  sería un grupo del montón. Lo que pasa es que en aquel tiempo se necesitaba algo que cambiara las cosas. No se sabía muy bien qué. Creo que ahora estamos en las mismas. Se necesita un cambio. No creo que llegue hoy, pero sé que vendrá, como en la canción de Sam Cooke. 



El único disco que me gusta de JL es Some Time in NYC.
Activismo político de multimillonario.
En este disco toca Frank Zappa, y eso cambia las cosas.
JL, FZ convierte tu disco en algo que merece la pena.
Pero dile a Yoko que se calle


The Beatles: Everybody's got something to hide except me and my MONKEY

viernes, 31 de agosto de 2012

En Mi Vida / In My Life


En el último post hablé de esos días especiales marcados en rojo y negro en el calendario. Los rojos son los que nos vienen marcados “de fábrica” y los negros los vamos fabricando nosotros.  Todos tenemos nuestros días especiales, y no son los cumpleaños en los que todo el mundo revolotea a tu alrededor. No, son esos días que sólo tú conoces y los guardas en el lugar más importante de tu corazón.

Bienvenidos a Twilight Zone: La Dimensión Desconocida

Hoy es 30 de agosto y en una ciudad llamada Recuerdo hay un chaval que está muy nervioso. Tanto, que no sabe si hará bien en subirse al autobús para ir al centro de la ciudad. Sabe que, haga lo que haga, éste puede ser el día más importante de su vida. Hacía pocos años, cuando tenía ocho, un conocido de su padre le dijo: “los hijos de los obreros no pueden leer tebeos”. Aquella sentencia era parte de la estupidez forjada a base de una vida dura en una época oscura e inculta. Esas palabras se le quedaron grabadas, apareciendo un sentimiento de culpabilidad y el resumen era que un hijo de un obrero no podía tener cosas bonitas, algo que con los años, esas cosas bellas serían parte de lo que se llama cultura. Pero aquella tarde iba a poner fin a aquella culpabilidad e iba a lograr hacer realidad un pequeño sueño.

El chico de Recuerdo había pasado todo el verano escuchando música en la radio; música diferente a la que se ponía en el tocadiscos de su casa. Era la primera vez que elegía qué escuchar, aunque fuera lo que ponían otros. Lo que pasa es que esta vez sí que le gustaba lo que sonaba. Era justo antes de salir de vacaciones para ir a otro lugar llamado Memoria. Allí conoció a otros chavales de su edad que tenían un montón de discos de los que molaban, que organizaban guateques en los garajes y que ponían cosas tan increíbles como el primer disco de Santana, el “Seventh Soujourn” de The Moody Blues, cosas de un grupo glam macarra llamado Slade y otras rodajas de vinilo tan apetecibles como extraños eran sus nombres. Todo era brillante, era como la retentiva que todos tenemos de cuando comenzábamos a ir a la escuela y percibíamos los colores de alguna manera que ahora hemos perdido.

En verano el dinero corre más fácil de unos bolsillos a otros. Este año, en el verano de Memoria, el chaval de Recuerdo consiguió un buen puñado de pasta. La familia que hace un año que no veía le mostraba su aprecio en forma de billetes de 100 pesetas. Sin darse cuenta había reunido el dinero que necesitaba para comenzar a tener lo que tenían los chavales de los garajes, libertad para elegir lo que querían escuchar.

El autobús olía a aceite pesado y a sudor. Una máquina torpe de dos pisos pintada de rojo que parecía sacada de una película al más puro estilo de "Delicatessen". El motor estaba dentro del habitáculo y convertía al vehículo en un horno con ruedas. Eso no importaba, lo que importaba era llegar al Galerias Preciados de Recuerdo. 

La tienda estaba situada bajo unas torres altas en las que vivían los modernos de la ciudad. La estructura de los edificios generaba una serie de calles en forma de túneles llenas de tiendas de ropa extravagante. Algo parecido a las tiendas y los bares que aparecen en otra película llamada "La Naranja Mecánica", film prohibidísimo para aquella sociedad. A la zona más repleta de tiendas la llamaban "la calle pop", en un quiero y no puedo comparativo con las calles de una ciudad extranjera llamada Shangri-la.

Las puertas se abrieron a la ilusión y el chaval de Recuerdo avanzó entre mostradores de pañuelos, de lencería salida de un búnker y de ropa de caballero hasta que llegó al departamento de discos. Aquello era para volverse loco. Estaban todos los discos que había escuchado durante sus vacaciones en Memoria. Sacaba uno del expositor e iba hacia la caja, justo antes de llegar volvía sobre sus pasos: "este, no. Mejor este otro." Así pasaron minutos dramáticos de dudas. Hasta que agarró con fuerza el "Seventh Soujourn" de The Moody Blues. Cuando parecía que todo estaba decidido, se acercó al disco que había estado escuchando en la radio antes de irse de vacaciones. Era rojo y doble, como los autobuses. En la portada había cuatro tipos asomados y apoyados en una barandilla dentro de un edificio que se parecía a los que estaban encima de la tienda. Se titulaba "The Beatles 1962-1966". Era muy caro, costaba 520 pesetas. Eso era una fortuna, porque en el país en el que estaban Recuerdo y Memoria los discos eran un artículo de lujo y estaban gravados con un 33% de impuesto de lujo.

The Beatles 1962-1966, última edición en cd de 2009

El "Seventh Soujourn" volvió al expositor en el que permanecería durante muchos años y nuestro chaval se llevó aquel disco rojo. Desde ese día, aquel tocadiscos Melodial amarillo que su padre compró un año antes de que él naciera estuvo sonando sin descanso arañando los surcos de aquellos dos discos con una gran manzana en la etiqueta.

Este fue el primer disco, iniciando un cambio de vida. Nuestro amigo estudiaba guitarra clásica, y se dio cuenta de que aquellas sencillas canciones escondían potentes vibraciones que le llenaban más que los aburridos estudios de Tárrega. Luego llegaron cientos de discos, luego miles con el paso de los años. Y, con el tiempo, el chaval de Recuerdo se dedicó en cuerpo y alma a la música. Ensayó en garajes, tocó en colegios. Grabó maquetas con su grupo y sonó en la radio. Salió en la televisión tocando con su camiseta de rayas. Aprendió el oficio de producir discos y compuso música para televisión.

Todo el mundo recuerda su pasado. Lectura imprescindible

Ahora reflexiona y piensa que la música de aquel disco rojo no la escucha desde hace años. Aunque siempre que sale una versión nueva de esta grabación la compra. Es más, ya ni escucha a The Beatles, de vez en cuando alguna canción suelta, y nunca de este disco. Pero piensa que tener ese disco cambió su futuro.

Portada y contraportada
La ciudad llamada Recuerdo existe. Está en otra dimensión, en la Twilight Zone. Cuando las cosas se ponen duras y la voluntad y el ánimo se comienzan a diluir suelo viajar a ese lugar. Revivo mis raíces y mi espejo es aquel chaval que eligió su destino. Igual que yo un 30 de agosto de hace 39 años. Ese día en el que sabes que algo muy importante ocurrió en el pasado. Un hecho simple que has repetido a lo largo de tu vida cientos, miles de veces. Pero hace 39 años fue especial: compré mi primer LP. Elegí el disco rojo de los Beatles entre un montón de posibilidades. No creo en el destino. Pero sí que suelo pensar en que nuestras decisiones afectan a nuestro futuro y lo cambiamos constantemente. Pienso que si hubiera comprado el "Seventh Soujoun" tal vez no hubiese iniciado este blog. Sólo me gustaba una canción: " Sólo soy un cantante en una banda de rock and roll". El resto del disco nunca me dijo nada. Lo compré quince años después del disco rojo de los Beatles. Creo que porque me dio pena dejarlo en la tienda aquel 30 de agosto.

Celebrando el 30 de agosto y que seguimos adelante.
"Hay lugares que recordaré toda mi vida, algunos han cambiado, no para mejor...". Así empieza "In My Life". Aquel Galerías Preciados ya no existe. La calle pop se hundió porque en Bilbao somos "de toda la vida", y esas cosas modernas no duran. Se sigue llamando así:  "La Calle Pop". La zona ha cambiado mucho, incluso Bilbao. Ya no queda ninguna de las tiendas de discos en las que compraba en aquella época: Quintana, Vellido, Aurresku, Woodstock y La Tienda. Aún creo que sigue aguantando Power Records, junto con alguna de las tiendas Long Play. También, mi forma de comprar música ha cambiado mucho. Ya no soporto entrar en una tienda de discos, me pongo muy ansioso. Me da pereza rebuscar. Ahora compro directamente a los artistas en sus páginas web y de vez en cuando en las grandes tiendas de Internet. Los discos me llegan en tres días, y ahora que no puedo moverme es todo un avance.
Ahí estaba Galerías Preciados y entre los dos edificios, la Calle Pop
En mi vida, como en la canción de Lennon, he pasado por muchas fechas señaladas, por esos días negros que se convierten en rojos. Gente que se ha marchado y otra que ha permanecido. Hechos que han dejado su particular huella. Todo esto ya forma parte de mí y quería recordarlo, además de compartirlo el día que mi corazón guarda en el lugar más importante, el 30 de agosto. Porque aquel día empezó el camino por el que he andado durante todos estos años y se convirtió en mi forma de vida: LA MÚSICA.

La música me hace estar vivo.


"Information is not knowledge. 
Knowledge is not wisdom. 
Wisdom is not truth. 
Truth is not beauty. 
Beauty is not love. 
Love is not music. 
MUSIC IS THE BEST."

La información no es conocimiento,
el conocimiento no es sabiduría,
la sabiduría no es verdad,
la verdad no es belleza,
la belleza no es amor,
el amor no es música,
LA MÚSICA ES LO MEJOR... 

Los Beatles nunca envejecen
The Beatles - In My Life. 1965


lunes, 20 de agosto de 2012

Caminando En El Aire / Walking On Air


A lo largo de la vida hay fechas señaladas en las que alguien se acuerda de ti. Son fechas  que suelen estar marcadas en rojo como el Olentzero o los Reyes. Otras están pintadas de negro en el calendario, mi cumpleaños y el día que conocí a Mayte. Hay otras que no son efemérides, pero que sólo con pensar en ellas producen alegría. Estamos en "Aste Nagusia", la Semana Grande de Bilbao. Son las fiestas de mi pueblo. Estoy contento porque este año volveré a salir a tocar en estas fiestas. Encima, es sobre un escenario inédito porque este año se inaugura el “Espacio Karola” para los conciertos.

En esas fechas he recibido muchos regalos de los amigos a lo largo de los años. Discos, libros, ropa..., incluso alguna guitarra. Esta noche, mientras dormíamos viviendo un sueño que no recordamos, unos amigos me han regalado algo tan especial que todavía no me he recuperado. Algo que, cuando lo he visto somnoliento esta mañana en la pantalla del iPad, me parecía parte del último sueño. Pero no. Es de verdad y aquí está el enlace con la película de los hechos:

Pincha aquí para saber lo que han hecho mis amigos
Borja y Ainhoa estuvieron hace un par de semanas sentados en nuestro sofá. Ayer tocaban en el Aste Nagusia de Bilbao con su grupo Kresala. Desde el blog quería dar las gracias. Gracias Borja. Gracias Ainhoa. Gracias a todos y cada uno de los que integráis Kresala, arriba y abajo del escenario. Y, por último, gracias a todos los que estéis leyendo esto y participasteis esta pasada noche con vuestra voz en la más potente de las inyecciones de ánimo que he tenido desde que el MONO viaja conmigo. Porque el MONO es mi enfermedad, la leucemia. Y ha querido apartarme de los escenarios y no lo está consiguiendo. Y cada vez está más débil. Así que, gracias otra vez por recordarme mi mantra favorito: ¡¡¡LEÑA AL MONO!!!

Mayte y yo con Borja y Ainhoa. Os queremos.
Esta mañana me he quedado sin palabras, no sabía qué decir. No sabía cómo dar las gracias. Sólo sabía emocionarme. Lo único que sentía era que estaba caminando por el aire.


King Crimson - Walking on air

King Crimson - Caminando en el aire. En directo en Japón.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Todavía / Still



Ya no recuerdo cuándo escuché a Bill Laswell por primera vez. En aquella época estaba enganchado a un programa que ponía Radio 3 los domingos por la tarde. “Rock, cómic y otros rollos” (1982) de Elias García y José Antonio Maíllo, era una emisión en la que seleccionaban un montón de tebeos, ponían mucho a The Cure y hablaban de las tendencias que estaban en la onda en las grandes capitales del mundo. Siempre esperaba la intervención de Montxo Algora desde New York. Me moría de envidia al escuchar aquella información sobre exposiciones, conciertos y fiestones en el “Downtown”.

Era la vanguardia de principios de los 80: Laurie Anderson, Talking Heads y extraños grupos con extraños nombres. Todo era muy excitante, y contrastaba con el gris panorama de mi ciudad por aquel entonces. Tal vez fue en algún disco de Brian Eno donde descubrí a Laswell. Sí, probablemente en el “My life in the bush of Ghosts” que publicó el artista inglés junto a David Byrne. El vinilo todavía está en casa de mi madre acumulando años. Es otro de tantos discos que he doblado con un cd.

Charged es un disco impresionante
Cuando me engancho con un músico, siempre quiero escuchar todo lo que ha hecho. Así que, al cabo de los años me he encontrado con casi 2 metros de estantería llena de producciones, discos como líder, colaboraciones y dvds de este bajista estadounidense que un día emigró a Nueva York para consagrarse como uno de los productores musicales de más amplia carrera. Ha influido en las vidas artísticas de mucha gente y de estilos dispares. Puedo considerarle una de las influencias más potentes que he recibido en el mundo de la música. Nada se le ha escapado, el rock, el jazz, el hip hop, la música étnica, el reggae-dub y el ambient. Ha fusionado estos estilos, mezclándolos unos con otros para seguir explorando en la creación sonora. Sus referencias más conocidas son los trabajos con Mick Jagger, Bob Marley, Santana, Herbie Hancock y Miles Davis. Sus grupos se cuentan por decenas: Material, Last Exit, Tabla Beat Science, Painkiller

Hallucination Engine. Si hay que tener un disco de Laswell es éste

En estos momentos de reflexión constante, he hecho un corte en la temática del blog para no hablar del MONO, ni de los efectos secundarios del segundo ciclo de quimioterapia, ni de las desganas que me están dando en esta segunda semana tras la medicación. Voy a hablar de algo que ha sido fundamental a lo largo de toda mi vida y que, gracias a haber aprendido a usarlo, puedo llevar una vida mejor.

A final de los 70, trabajaba en una oficina. Un día, unos compañeros hablaban de apuntarse a un curso de relajación que daba un médico de Madrid. Yo siempre daba una imagen de tener una flema británica, pero por dentro me carcomían los nervios. Debido a este factor, también me apunté al curso. En casa había unos libros de yoga de mi padre en los que se que se hablaba de calma, de quietud y de tranquilidad. Pero no era lo mismo, aquellas posturas imposibles me ponían todavía más nervioso. Sin alguien que te guíe, el fracaso es total en estas técnicas a las que no estamos acostumbrados. Por lo que, me pareció muy interesante que las sesiones de relajación fueran tuteladas por un experto.

El curso era sobre relajación dinámica. Parecía un contrasentido, siempre había pensado la relajación como acto pasivo, pero no era así. El contenido del seminario estaba rodeado de casos médicos que habían mejorado gracias a estas técnicas de relajación que se habían aplicado en pacientes con enfermedades de cualquier tipo. También el Doctor Espinosa, así se llamaba la persona que dirigía aquellas jornadas, había tratado a los políticos más famosos de la época. Nos convenció de que una sonrisa desarma a cualquier contrincante iracundo y nos enseñó una técnica sencilla para relajarnos y aumentar la concentración.

Sólo voy a hablar de los ejercicios del primero de los tres seminarios. Voy a pasar por alto los mensajes de motivación y los beneficios médicos. Asistí a los dos primeros. Relajación de pie y concentración, como iniciación. Semanas más tarde, el de relajación sentado. Hubo un tercero sobre relajación en movimiento al que sí se apuntaron mis compañeros y ya he olvidado la razón por la que no fui. 

Aquí aprendí algo fundamental para poder llevar una vida compensada. Aprendí a respirar. En las clases de educación física desde parvulitos hasta sexto de bachillerato, nos enseñaron a respirar de una manera que aprovechaba muy poco la capacidad de los pulmones. En el curso nos enseñaron a mantener la respiración abdominal. Una técnica que consiste en hacer que el diafragma baje con cada inspiración y que el abdomen se hinche. Así conseguimos que entre más aire en los pulmones y que relajemos nuestro cuerpo.

Espiración e inspiración abdominal

En cada clase, dedicábamos la última parte a relajarnos. Siempre guiados por la voz del médico, nos colocábamos de pie delante de la silla y comenzábamos las tandas de respiraciones abdominales fuertes. Hacíamos unas diez. Esto soltaba el cuerpo y liberaba las tensiones. Después seguíamos con una respiración abdominal normal, mientras Espinosa nos motivaba con sus palabras antes de hacer los ejercicios que conformaban estas técnicas de relajación dinámica. Antes de cada uno de estos ejercicios volvíamos a las respiraciones fuertes. El primer ejercicio consistía en rotar la cabeza alrededor del cuello en ambos sentidos, un masaje cervical muy agradable. El segundo ejercicio consistía en realizar una inspiración abdominal muy fuerte, retener el aire y mover de forma compulsiva los hombros de arriba a abajo unas cuantas veces. Luego espirar violentamente. Este ejercicio se hacía tres veces. El tercer ejercicio consistía en volver a inspirar fuertemente, retenemos el aire y levantábamos los brazos imaginando que soportábamos un gran peso. Así estábamos unos quince segundos. Después bajábamos los brazos violentamente a la vez que espirábamos con la misma fuerza que en el ejercicio anterior. También se repetía tres veces. Tras estas tensiones violentas volvíamos a la respiración abdominal normal y sentíamos que la relajación se hacía más profunda. Tomábamos consciencia de cada una de las partes de nuestro cuerpo para aflojarlas y mantenerlas en el estado de relajación. Entre cada ejercicio había unos tres minutos de espacio para la recuperación, tomar consciencia de las partes del cuerpo que debían aflojar tensiones y volver a escuchar más frases de motivación.

Al final del tercer ejercicio nos sentábamos para realizar unos minutos de meditación. La primera parte consistía en fijar un objeto en la mente. Este ejercicio servía para activar nuestros procesos de concentración. Visualizando todos los detalles del objeto podías ir entrenando la atención. Por último, disponíamos de unos minutos para disfrutar de nuestro estado de tranquilidad, a sentir la sensación intensa de calma y sosiego. Al final volvíamos a las tandas de respiraciones abdominales fuertes para salir de este estado de relajación para volver a la vigilia. Todo esto en veintitrés minutos.


Una flor sirve para el ejercicio de fijar un objeto en la mente

Los objetivos de este curso eran, además de controlar el estrés, lograr una actitud positiva ante la vida, fomentar la seguridad en uno mismo y reforzar la autoestima, conseguir serenidad, ser más creativos, ser más sociables, ser conscientes de nuestro cuerpo y ser más resistente a enfermedades psicosomáticas.




Libera tu mente
El quinto y último día, nos llevamos una cassette con las guías del médico para poder hacer la relajación dinámica por nuestra cuenta. Esta cassette me acompañó durante muchas horas en los años siguientes. Me convirtió en una persona con autocontrol, más equilibrada y con una cierta paz interior. Hasta que llegó un día que comencé a hacer relajación en cualquier parte. Realizaba respiraciones abdominales profundas en la cola del banco, mientras esperaba al autobús o cuando estaba parado en cualquier parte. En la calle o en los camerinos antes de empezar a tocar un concierto, no podía ponerme a realizar aquellos ejercicios de la relajación dinámica que parecían espasmos. Por lo que empecé a adaptar ese repertorio de ejercicios a la vida cotidiana.

Me quedé con la respiración abdominal, técnica que me parece fundamental para cualquier estado de relajación. Ésta funciona en cualquier situación. Respiras profundamente unas cuantas veces y consigues un estado de calma notable. Prefería salir a la calle relajado que andar relajándome todo el rato cada vez que me detenía en algún sitio. Comencé a experimentar que tumbado la respiración era más efectiva, que se conseguía un estado de calma más profundo. Prefería el suelo a la cama para colocarme en una posición adecuada. La cama me generaba una sensación de sueño precoz que no necesitaba. Aunque al final, lo “peor” que te puede pasar en una relajación es que te quedes dormido y que Morfeo le gane la partida a tu autocontrol.


Cool Meditation

Tuve unos problemas en la espalda y conocí a una persona que me ayudó a resolverlos. Esta persona también me ayudó a completar mi nuevo modelo de relajación. Añadió el concepto de visualizar el agua y de la espiración suave. Además en ese tiempo incorporé algunas nuevas adiciones al estado de meditación. 

Agua clara y tranquila en el estanque del Guggenheim
Así que mi técnica, no garantizo que sirva a todos los ojos que están leyendo esto, se concreta en una manta o esterilla en el suelo sobre la que pongo mi cuerpo tumbado. Puedo hacerlo boca arriba o boca abajo. El único símbolo “esotérico” que utilizo es un “mudra” (posicionamiento místico de las manos) para unir suavemente las yemas de los dedos índice y pulgar de ambas manos, dejando el resto de los dedos sueltos. En la sabiduría hindú, esta postura hace que se cierre el circuito de energía que nos permite entrar en armonía. Para mí es una forma cómoda de posicionar las manos y de liberarlas de tensiones.




Una vez tumbado, comienzo con las respiraciones abdominales: inspirando fuerte, llenando bien de aire la caja, y espirando muy suave. Mientras, visualizo agua tranquila y transparente, con un fondo limpio. No hay límite de inspiraciones, simplemente cuando comienzo a sentirme a gusto, suelo hacer las respiraciones abdominales normales. En esta fase voy soltando las tensiones. Esta forma de respirar me va a mantener en un estado de sosiego que me va a permitir meditar. Hay días muy agitados en los que el agua no se visualiza bien. Es cuando comprendo que no voy a conseguir una buena meditación. Por lo que, simplemente me relajo y dejo que la mente viaje. Al final de cada estado de relajación vuelvo a las respiraciones abdominales fuertes, y muevo los dedos de las manos y de los pies para comenzar a activarme y pasar al estado de vigilia. A veces, me quedo tumbado con los ojos abiertos en ese estado tranquilo tan grato.

Si el agua se presenta así, mejor tómalo con calma
No soy una persona espiritual, tal como se conoce en occidente. Tampoco soy amigo de las religiones, por lo que estos estados de meditación son de lo más pragmáticos. La lógica me dice que somos seres llenos de energía y que nuestra energía está conectada con todo lo que existe. Y que esa energía se puede controlar y expandir con técnicas de relajación. Mi meditación consiste en una serie de visualizaciones de proyecciones futuras y la interacción con ellas. Ya no fijo objetos para fomentar mi estado de concentración o de atención. Visualizo situaciones que pueden desarrollarse en un futuro cercano para conseguir mayor seguridad, mayor aplomo y resolverlas con éxito. Generalmente son situaciones que podrían provocar estados de tensión, como cuando voy al hospital a hacer unas pruebas o a recibir alguna noticia sobre mi tratamiento. Con esta meditación no voy a alterar un resultado médico, por ejemplo, pero sí que voy a preparar mi mente para recibirlo. 



Pulsar para tener una mente abierta
A veces suelo utilizar música a la vez que hago relajación. No es necesario poner música de manera obligatoria, de hecho no la suelo poner. Suelo usarla cuando hay ruido ambiente, para que funcione como parachoques. La música no debe distraer y no vale cualquier cosa. Evidentemente no puedes poner el número 1 del Top of the Pops. Tampoco funciona bien la música suave con una melodía o voz. Siempre he buscado cosas adecuadas para que me ayuden con la meditación. Incluso llegué a componer tres temas de música para relajación. Los temas eran buenos, pero a mí no me servían porque estaba más pendiente de lo que había compuesto que de relajarme. Tampoco me gustan los discos new-age, son como un pastel empalagoso.

Segundo volumen de las series Divination
Hace unos años, Bill Laswell hizo una serie de discos diferentes llamados Divination y Asana. Discos llenos de espiritualidad oriental en forma de música abstracta. Daba la sensación de que la música circulaba por tu cerebro sin dejar el poso del recuerdo. Ideal para relajarte y meditar. Aquí encontré la fuente que necesitaba. Como coleccionaba discos de Laswell pedí uno de estos álbumes a un centro de yoga llamado Jivamukti con el que el músico ha colaborado frecuentemente. El disco era Divination Sacrifice. Me llegó por correo un día que estaba trabajando en un disco punk. Lo puse en un descanso de la grabación y todo el mundo se quedó callado. Cuando acabó el primer tema lo paré para seguir trabajando y se hizo el silencio. Nadie habló. La violencia del punk se apagó por unos minutos y la sesión siguió con mejores resultados. Desde ese día adopté el tema “Reflection” como base para mis relajaciones. Son dieciséis minutos, tiempo suficiente para conseguir una buena meditación. También vale cualquiera de los otros temas, como “Still” que dura quince minutos. Densas atmósferas junto al bajo de Laswell y el zither de Laraaji.

Hay otros discos muy buenos para conseguir estos mismos objetivos. El “At the end of time” de Robert Fripp es un buen ejemplo. Aunque no es un disco de relajación al uso, consigue el trance necesario para mantenerte en ese estado de ingravidez. 

Las tortillas de los viernes también relajan

A veces, el estado de meditación no se consigue desde el primer día. Hay que trabajarla diariamente, con la práctica de la relajación se consiguen resultados asombrosos, y siempre beneficiosos para nuestro cuerpo y nuestra mente. Consigues ser más positivo, estar más equilibrado, eliminar las tensiones, afrontar los problemas con mucho más poder para resolverlos. Los sanos pueden mantener al médico lejos, y a los que tenemos una enfermedad nos ayuda a aceptar nuestro estado y a potenciar los tratamientos. Si estamos equilibrados, las medicinas funcionan mejor. Ya no me importa si estoy tumbado, sentado, de pie o caminando. El hábito consigue que ya no cueste entrar en relajación. Hay que tener una disciplina y hay que conseguir esos momentos tranquilos, no importa la hora del día para poder pasar unos minutos con nosotros mismos, en los que el mundo que nos rodea se apaga por un momento para encender nuestra luz interior, y rodearnos de nosotros mismos.


NADA ES VERDAD, TODO ESTÁ PERMITIDO


Bill Laswell & Laraaji Divination - Sacrifice: Still

lunes, 6 de agosto de 2012

Sofá / Sofa #1 & #2


Hoy hace un día de bombín y paraguas. Las chicas que veo por la televisión corren por las calles mojadas del maratón olímpico. Y, si miro por la ventana, veo los charcos en mi calle. Un domingo de verano que parece otoño. Si hay charcos en la tele y en mi calle, creo que ha llovido en todo el mundo.

Streets of London
Pero no es así, en mi ánimo hay un sol brillante diciéndome que las cosas van bien. Que me esperan cosas fantásticas dentro de dos semanas. Porque hoy se acaba el periodo del primer ciclo de quimioterapia. Dentro de dos semanas los efectos secundarios del segundo ciclo se habrán ido y me encontraré mejor. Todavía más receptivo para todas esas cosas buenas que me va poniendo la vida.

Esta semana que va terminando ha sido el mejor periodo de los últimos años. Aunque soy de Bilbao, no exagero. No recuerdo haber tenido mejor ánimo en los últimos diez años. Siempre pasaba algo que torcía la realidad y la estrujaba hasta convertirla en una bola de papel arrugado. Creo que ya me toca un poco de tregua a pesar de la leucemia. Por eso, cuando sale un rayo de esperanza me subo al globo de la voluntad para alcanzar la luz.

Toda esa energía no sólo la he puesto yo. En esta semana me ha acompañado gente en forma de breves encuentros encima del sofá de nuestra casa. He tenido suerte porque todas estas personas venían cargadas de protones, energía positiva. Partículas de las que me he contagiado para estar todavía mejor. 

El sábado de la semana pasada nos vinieron a visitar la familia de Madrid. Una tarde muy grata de charla con Begoña y Luis. Además, rompí uno de mis records, anduve más de un kilómetro por el paseo de la playa sin hacer escala en ningún banco. De medalla de oro. Luego a la terraza del bar más próximo, a reponer fuerzas tomando una bebida isotónica con una buena base de cebada y burbujas.

El arte encima del sofá
Luego vino a visitarnos Iván. También llegó de lejos. Desde Boston, con escala en Milán y Gijón. Un día lleno de emociones. No nos veíamos desde hace más de diez años, e incluso nos habíamos perdido la pista. Pero desde que nos vimos en el aparcamiento, parecía que sólo había transcurrido un día desde nuestra último encuentro. La tarde caminó entre el arte y la vida. William S. Burroughs, la generación Beat, Bill Laswell y nuestros proyectos personales. Trabajos que a lo mejor se juntan en un futuro cercano. Trajo todos sus sprays y nos dejó un regalo. Entonces Iván se convirtió en CoyotePaintingWalls y plasmó mi mensaje en el túnel que hay cerca de casa, por donde pasan todos los peregrinos que circulan por el Camino del Norte hacia Santiago de Compostela.

Camino del Norte. Peregrinos mirad a la izquierda.
Tras muchos intentos, debido a unas agendas artísticas repletas de bolos, conseguimos sentar en nuestro sofá a Borja y a Ainhoa. Qué ganas teníamos de verles. Qué gente tan positiva. Nunca he visto a Borja de mal humor, y eso que hemos pasado horas y horas en el estudio juntos. Ahora estarán a punto de subirse a un escenario para darlo todo. Esperamos que vuelvan pronto.

Con Borja y Ainhoa
Desde que el médico me levantó la veda para el contacto con adultos, los niños los tengo prohibidos, teníamos pendiente una de tortillas de patata con Joxemari. Antes de mis ingresos en el hospital, solíamos ir los viernes a una vieja taberna llamada La Fuente a comer tortilla. Y nos sentábamos un rato, si conseguíamos sitio. Porque siempre hay que esperar en la cola para que te sirvan y, a veces, cuesta llegar hasta la barra por la cantidad de gente que espera lo mismo que nosotros. Y en realidad, las tortillas de este sitio son de las mejores que hemos probado. Desde que no puedo entrar en lugares concurridos, se ha convertido en una tradición poner este plato en casa los viernes por la tarde para cenar. Este viernes hemos puesto la primera piedra para nuestra particular ruta de la tortilla de patata casera con Joxemari. Son cosas sencillas para pasarlo bien sin salir a la calle. Estos momentos me dan la salud que necesito. No se requieren cosas sofisticadas, ni romperse la cabeza: una buena conversación alrededor de esta comida con forma de platillo volante y tres cervezas.

Con Joxemari las tortillas saben mejor
Por la red he tenido buenos momentos de visitas a golpe de teclado, siempre desde el sofá. Me he reencontrado con una buena amiga y mejor persona, que ha vuelto desde mi pasado. Aquel país que tenía ya olvidado, porque la época que nos tocó vivir no fue la mejor de mi vida y nos perdimos para siempre. Esas letras me han reconciliado con mi pasado y eso me hace sentir mejor. Gracias Marta.

Siempre que hablo contigo el MONO vigila
Frank Zappa estuvo a punto de venir a Bilbao en 1975. Estaba tan excitado por verle como estoy ahora cuando va a venir gente a casa. Cómo no me iba a volver loco un músico tan especial como él. En sus comienzos dio un concierto con una bicicleta, luego se presentó a las elecciones para presidente de EE.UU. Hacía una música enloquecida a la que no podías dejar de prestar atención. En el 75 su música se había convertido en una rica colección de temas complejos que Zappa hacía sonar con la facilidad de un maestro. De aquella época es un disco que me ponía una y otra vez para asimilar todos los detalles, era One Size Fits All (Una talla sienta bien a todo). En ese disco hay un tema dividido en dos partes titulado Sofa. Tema que me viene de perlas para unir las piezas de este puzzle en el que se ha convertido el post de hoy, y que gira en torno a nuestro sofá de casa. Gracias Frank.

El testamento del Maestro Frank Zappa
Zappa falleció hace casi 20 años por culpa de otro maldito cáncer. Pero le pude ver en el año 88, y en Bilbao. Así que, estuvimos 13 años esperando a las puertas del Pabellón de La Casilla. La espera mereció la pena. La única vez que el puñetero pabellón sonó bien. Como recuerdo, existe una grabación del concierto de Barcelona que emitió La2 unas fechas más tarde. Tengo toda su discografía oficial, además de discos piratas, vídeos, dvds y libros. Pero gracias a Zappa tengo muchos amigos que me están empujando estos días de combate contra el MONO. A Charly un día le dio por crear una lista en internet. Grupo de locos por Zappa que ahora conocemos como La LiZta. Allí conocí a mis hermanos digitales, a Luis G., a Román, a JV Campos, a Manacho, a Andrés, a Borja El Crack number one, Francesc y a muchos más. Algunos también se han sentado esta semana en mi sofá de teclas o hemos hablado por teléfono desde su mullido asiento. Si Wito viviera, seguro que se habría sentado aquí con nosotros a tomar una cerveza. Él era otro hermano en Zappa, que se lo llevó su Harley Davidson hace varios septiembres.

Después de haber experimentado todos los estados de ánimo posibles durante este último año, hago un balance y veo cómo los seres humanos nos complicamos la vida. Siempre nos andamos quejando por estupideces. Esas nimiedades nos provocan unos estados de malestar que no merecemos. Y, ¿por qué los buscamos?. ¿Es que nuestro estado natural es estar lleno de electrones?. Pues no, cargados negativamente no evolucionamos. Entramos en crisis y colapsamos. Sé bien de lo que hablo y no es nada agradable. Si estamos bien de espíritu, la gente nos responde entregándonos más protones. Nuestro depósito se carga, y nuestros amigos nos recuerdan durante más tiempo.
Y hoy domingo, Mayte y yo hemos brindado por Alazne y su bebé recién nacido. El remate para una semana genial.





Frank Zappa Sofa#1

Frank Zappa Sofa#2 Live In Munich